miércoles, 27 de abril de 2011

De libros, huecos y piezas que no encajan (o sí)


Hace años, concretamente en 1999, me compré e intenté leer un libro que se me atragantó por lo menos en tres ocasiones. Yo quería que me gustase, pero nada. Creo recordar que no pasé del primer capítulo. Y, con las mismas, me rendía a la evidencia y el libro volvía a su lugar en la estantería. No sé por qué nunca lo di en Bookcrossing, con la cantidad de limpiezas y "liberaciones" que llevo hechas ya, pero el caso es que el "Retrato de una dama", de Henry James, no salió de mi casa. Y allí lo encontré el otro día, esperándome. Y ahora sí, me está gustando bastante, llevo varios capítulos ya y, vaya esto a su favor, me está quitando tiempo para el otro libro que tengo entre manos, el que dejo para terminar de coger en sueño en la cama. Supongo que yo aún no estaba lista para ese libro y ahora sí lo estoy.

Y lo mismo pasa con ciertas cosas, o lugares, incluso alguna gente. Aparecen en tu vida en un momento inoportuno, y tú lo sabes, a pesar de tus esfuerzos por hacerlas encajar en tu esquema. Te empeñas, pero no hay manera. Es como si ententaras colocar la pieza de un puzzle en el hueco equivocado, la fuerzas tanto que terminas por romperla. Pero su sitio está ahí, en alguna parte de tu rompecabezas, tú lo sabes (o quizás sólo lo deseas mucho): tan sólo es cuestión de tiempo que lo encuentres.

Quiero pensar que algunas de las personas con las que he fracasado algún día terminarán por ocupar su sitio. No sé, quizás sea simple cabezonería mía, o incapacidad para tirar la toalla definitivamente, o sólo cuestión de optimismo exagerado, pero me cuesta mucho trabajo borrar a gente que, me consta, a mí sí me ha borrado definitivamente. Me acuerdo de ellos de repente, viendo algo o escuchando una canción, y me pregunto qué hice mal, como si siempre fuese mía la culpa, cuando quizás no siempre lo sea. Y mantengo ese rincón en perfecto estado de revista, por si acaso...

5 comentarios:

Reyes dijo...

Ése es el problema , forzar las cosas.
Es verdad que lo hacemos demasiado a menudo .
Por mi parte hace ya años que no leo nada que no me guste , en la convición de que lo que necesito me llega .
Un beso y otro para Lea.

Reyes dijo...

Obviamente quise decir convicción ...
ejem ejem .

toayita dijo...

Teresa, siempre me gustas, siempre me haces pensar y me tocas algo dentro.
Sigo leyéndote siempre, aunque asome poco.

José Antonio Peñas dijo...

A mí me pasó con Alguien voló sobre el nido del cuco. Lo cogí demasiado joven y no pude pasar de la vigésima página. Lo volví a leer años después y lo devoré de un tirón. A veces todo es cuestión de esperar al momento idóneo.

Salvo con el Ulises. Es el único libro que he sido incapaz de acabar. Qué digo acabar, de pasar de las primeras 150 páginas.

Gonzalo dijo...

Doce es una buena cantidad de años, cambiamos mucho en tanto tiempo. Pero tu y yo sabemos de un libro al que no se yo si doce años serán suficientes...