martes, 26 de abril de 2011

Resolviendo


Llevo días dándole vueltas a algo que creo que es importante, si no para el resto del universo, sí para mí. Vamos, que el mundo no va a mover una pestaña decida lo que yo decida. Pero en cambio, para mí es un paso importante, una determinación que puede marcar un antes y un después, y cambiar muchas cosas dentro de mis mecanismos mentales. Porque se trata de algo que lleva presente en mi vida desde siempre, o por lo menos desde que aprendí a leer y escribir, y descubriese que no se me daba mal ni una cosa ni la otra. 

Desde mis primeros tebeos del Pato Donald, o los cuentos troquelados ha llovido mucho, pero casi desde entonces recuerdo mis esfuerzos por escribir mezclados con el placer de leer. Y digo bien, "esfuerzos" frente a "placer". Pasarlo mal, disfrutar poco y comerme la cabeza en exceso son cosas que aparecen siempre ligadas al hecho de ponerme a crear algo ficticio de mi propia cosecha. ¿Y por qué? Pues porque desde entonces lo que a mí me gustaba era leer. Escribir era una especie de consecuencia, lo lógico al descubrirse que sabía hacerlo medianamente bien, brillantemente incluso en ocasiones. Pero nada más. Nunca he disfrutado en el momento de escribir literatura, o al menos ni la mitad de lo que lo he hecho leyéndola. Y sigo sin hacerlo. Pero ya he dicho "Hasta aquí". Porque me he cansado de empeñarme en algo en lo que no creo. No creo que merezca la pena gastar más tiempo en algo que no me complace, porque mi cabeza no está a lo que está, sino pensando en que esas horas las podría estar empleando en leer. Así que ya está decidido. No voy a desperdiciar ni un minuto más de mi vida en escribir cuando lo que yo quiero es leer. Me da igual dejar algo escrito o nada: lo que me importa es llevarme conmigo lo máximo que pueda. Y hay mucho ahí fuera por leer. No podré abarcar ni una millonésima parte, pero al menos disfrutaré de lo que pueda echarme para el cuerpo antes de estirar la pata.

Por supuesto, eso no incluye el blog. Aquí me resulta gustoso escribir, porque no hago sino pensar en voz alta, algo que me encanta y que necesito para mantener la cordura.


17 comentarios:

El niño desgraciaíto dijo...

Pues, nada, si lo has decidido, pues adelante!!

Yo nunca he querido ser escritor. bueno, querer por querer a lo mejor sí, pero nunca he creído que pudiera serlo, así que esas dificultades no se me han planteado.

A lo mejor en otro momento...

Anónimo dijo...

Cómo te comprendo, Teresa.

Para mí, leer, es un verdadero placer. De hecho, solo leo por placer. Escribir es un trabajo, y aunque uno tenga facilidad para hacerlo y le guste, nunca el placer será tan grande como cuando lee.

Con todo lo bueno que hay para leer...

Espero seguir leyendo tu blog aunque no comente. Ya sabes, para mí, escribir es menos placentero.

Victoria dijo...

Es tu decisión y aunque ahora pienses así, estoy segura de que un día retomarás la escritura. Te lo digo por experiencia propia; llevo toda mi vida escribiendo y toda mi vida dejándolo. La escritura es algo que llevo pegada como la sombra, pero cuando se convierte en una obligación lo dejo temporalmente y vuelvo a la lectura, más relajada y que no me exige tanta atención. Un beso Teresa.

Jesús Miramón dijo...

La vida es un suspiro. Creo que has tomado una decisión lúcida e inteligente. Tomarás otras en el futuro, incluso puede que te contradigas alguna vez. Qué más da. Afortunadamente para nosotros vivimos en uno de los pequeños lugares del mundo donde, hasta cierto punto, podemos dibujar nuestro propio camino. Podemos leer, podemos escribir, podemos cocinar, pasear, ir al cine, o podemos dejar de leer, dejar de escribir, aprender esgrima, comprar un caballo, qué se yo. Es muy importante disfrutar del tiempo que nos ha sido dado.

José Antonio Peñas dijo...

Yo en general disfruto escribiendo. Incluso he hecho mís pinitos profesionales, dos artículos para una revista de historia, y fue una experiencia positiva y divertida. El problema viene cuando te embarcas en algo serio. Hace un par de años empecé lo que iba a ser un artículo extenso para un foro de historia y la cosa acabó convertida en un libro que a fecha de hoy todavía no está completo. En general he disfrutado escribiendo, documentándome, traduciendo las fuentes originales... pero el esfuerzo ha sido muy grande y el placer ha dejado paso a la obligación. QUiero decir, acabaré el libro, porque me sentiría muy avergonzado de mí mismo si no terminara algo así tras tanto esfuerzo previo, pero a estas alturas el placer de la escritura apenas se nota y sólo queda la sensación de obligación, que no es agradable. Una vez acabe no sé qué haré a continuación, pero sé qué no haré: escribir.

Teresa, la de la ventana dijo...

He reflexionado mucho, mucho, antes de tomar una decisión así. Pero es que llevo mucho tiempo también sufriendo con un tira y afloja conmigo misma que no me lleva a ninguna parte y me hace pasarlo mal con algo que debería ser tan placentero como leer. Laborioso, claro está, pero grato. Y no lo es.

Aunque tengo claro lo que quiero y lo que haré, es muy gratificante comprobar que hay gente que entiende mi postura. El lector es egoista, y, lo confieso, temía que me "regañaseis". Gracias. Sois estupendos.

Peque dijo...

Cuando uno se lo puede permitir, ¿por qué vas a pasarlo mal pudiendo no hacerlo?, lee mucho y disfruuuuuta

José Miguel Ridao dijo...

Pues yo te regaño, que eres una mijita radical. Puedes escribir cuando te apetezca, no te cierres la puerta. Si eso, cuelga lo que escribes en el blog, aunque sea largo, y así es más llevadero.

Teresa, la de la ventana dijo...

Eso haré, Peque.

Ni de coña, Ridao. Lo hice alguna vez, cuando iba a un taller de escritura, ponía los relatos que hacía para allí, y no repetiré. Ahora lo veo y me siento fatal, como esa gente que te abruma para que leas lo que escribe, y no te queda más remedio que leértelo, para que se calle de una vez.

Es posible que sea radical, pero llevo mucho tiempo forzándome a algo que me ha dado siempre mucho más sufrimiento que placer. Y ¿sabes qué?, no merece la pena. A mí, al menos no me compensa. Y ya sabes que la caridad empieza por uno mismo...

PENSADOR ALS NÚVOLS dijo...

Yo te entiendo perfectamente. Yo también disfruto muchísimo leyendo. Y me gusta escribir, aunque no me resulta tan placentero como la lectura.
Pero leyendo tu blog, estoy seguro que tu decisión nos impedirá disfrutar de la lectura de algún libro tuyo.

blog marlei dijo...

Pues.....a mi el relato que te premiaron en la universidad y compartiste no hace mucho, me parecio fabuloso.
Y como piensas en voz alta pues como que tambien y...bueno, que es una pena.
Suscribo lo dicho por pensador. Fijo.
Pero esta claro: Haces requetebien.
...Primero es Dios y luego todos los santos...dicen.
Un saludo.

Paco Principiante dijo...

¿Sabes una cosa? una vez pensé lo mismo que tú. Y de hecho lo hice. Pero luego me di cuenta de otra cosa: que mis lecturas eran mucho más "sabrosas" si también escribía, auque me costase trabajo escribir. Es decir, que el hecho de escribir me hacía apreciar más luego la "calidad" de lo que leía.
Y así pasa con todo en la vida: se valora mucho más si te "manchas" las manos, y claro tamién se disfruta más.
Espero haberte convencido para que sigas escribiendo. A mi este razonamiento me hizo, después de un tiempo, volver a la escritura, aunque eso si, sin ninguna pretensión (bueno, ahora, por tu "culpa" tengo una pretensión: abrir un blog).

Teresa, la de la ventana dijo...

A ver, que yo no estoy cerrando puertas para siempre, de hecho no es la primera vez que "dejo" de escribir. Entre el relato del que habla BlogMarlei al siguiente que escribí pasaron años, si no recuerdo mal unos siete u ocho. Ha habido muchos huecos en mi vida en los que no he escrito creativamente, ficción, historias, cosas pretendidamente literarias. Pero siempre he seguido escribiendo. Ese bloqueo agónico del que hablo, en el que el disfrute se ve sustituido por la desazón y el agobio, no afecta a cosas como el blog, eso es otro mundo en el que no tengo que demostrar ni calidad, ni nada de nada, es la libertad absoluta. Y siempre he tenido ese hueco ahí, a salvo y aparte de todo. En una época fueron cuadernos de papel con reflexiones, en otras artículos propiamente dichos, luego apareció el formato blog. Lo que a mí me angustia es la cosa creativo-literaria. Y si encima, al mismo tiempo, leo, estropeo ambas cosas. Porque lo que escribo se "contamina" con lo que estoy leyendo: lo mío pierde en la comparación, y dejo de leer con la inocencia del lector y lo hago con la mirada técnica del escritor. Y eso lo odio profundamente. Porque sufro, y lo paso mal.

Lo cual no quiere decir que un día vuelva a intentarlo, seguramente, soy tozuda, y me picará la curiosidad de "A ver si ahora sí", eso también lo sé. Ya me ha pasado antes. Pero ahora mismo, no.

Gracias, de nuevo, por vuestra confianza en mis posibilidades. Pero como bien dice BlogMarlei (de nuevo), hay veces que, por mucho que quieras agradadar y complacer a los demás, hay que empezar por pensar en uno mismo.

Miguel Baquero dijo...

Tampoco es nada fácil ser una buena lectora. Te deseo mucha suerte y que encuentres los mejores libros

Teresa, la de la ventana dijo...

Gracias, Miguel.

Gonzalo Viveiró Ruiz dijo...

Yo escribo. Eso es fácil, tu también lo haces.
Ahora, escribir una trama de doscientas y pico paginas, sea novela, ensayo o lo que sea...eso es muy dificil. Lo cual no quiere decir que no escribas bien.

Teresa, la de la ventana dijo...

Estoy contigo, Gonzalo. Sólo quiere decir que la dificultad mata el placer que puede producir el proceso, e incluso lo gratificante del resultado. Incluso si fuese bueno.