jueves, 5 de mayo de 2011

Lloriqueos varios

A menos de una semana de mis vacaciones (¿se puede hablar de vacaciones cuando no tienes vida laboral?), sigo tachando cosas y añadiendo más en mi lista. No tanto por llevar muchos trastos, que yo soy de las de equipaje ligero, sino por no olvidar lo necesario y, lo más importante, no echar en la maleta inquietudes del tipo "¿Apagué bien todas las luces? No me habré dejado el horno encendido...". Sin llegar al toc, esas cosas pueden hacerme volver a medio camino para no amargarme el viaje, no sería la primera vez. Y medio camino entre Madrid y Cannes son seiscientos kilómetros de nada... Así que más me vale comprobar y requetecomprobarlo todo antes de pegar el portazo y echar dos vueltas a la cerradura.

***************************************

Ahora que paseo a la perra, me estoy dando cuenta de que nunca he visto a ningún dueño de perro de esos que llevan bolsas de plástico atadas a la correa desatar una y recoger la mierda de su perro. Es más, desde que salgo con Lea no me he tropezado con nadie que lo hiciese. ¿Soy la única de Las Rozas que usa las bolsas que el ayuntamiento da para ese menester? ¿Por qué entonces los dispensadores están el 50% del tiempo vacíos? ¿Acaso la gente se lleva las bolsas para usarlas en casa para otras cosas? Tienen el tamaño perfecto para meter croquetas en el congelador, por cierto...

****************************************

Desde que tengo todo el tiempo del mundo y poco que hacer, paso horas enteras leyendo en cafeterías. Bueno, leo, pero también miro mucho a mi alrededor. Es interesante, entretenido y tremendamente ilustrativo de cómo la vida de uno, aunque te parezca un asco a veces, no es tan distinta a la de los otros, que por norma y sin analizarlo siempre nos parece mejor. Porque mirando me doy cuenta de lo sola que está la gente, incluso la que va acompañada de otra gente a merendar o a tomarse un helado. Parejas que apenas intercambian unas frases mientras su hijo engulle un bollo. Madres ancianas e hijas cuidadoras que beben su café en silencio. Tan aburridas y solitarias como yo misma, sólo que con alguien a su lado. Francamente, no sé yo qué es peor...
*****************************************

Esta tarde he estado a punto de tirar el teléfono a la basura. Literalmente, me he tenido que parar y recapacitar un poco, pero le ha faltado el canto de un duro. Total, para lo que me sirve... Nadie me llama. "Pues llama tú". Eso hago. Sin respuesta. El día en que borre los números a los que llamo, no me lo cogen y nunca me devuelven la llamada, me va a quedar la agenda de contactos tiritando. Me da miedo hacerlo, pero lo haré un día que me pille con la guardia baja, y sé que me sentiré la tía más desgraciada del universo. Por eso lo aplazo sine die.

****************************************

Me releo y parezco una lloricona quejica. Pero me fastidia que ahora que tengo tiempo, ánimo y ganas de ver gente, sea tan complicado todo. No quiero ponerme paranoica, pero me atrevería a decir que incluso por parte de algunas personas noto cierto comportamiento esquivo. Me pregunto el por qué, y casi mejor dejo la pregunta en el aire: sé que adivinar la respuesta me pondría triste.

*****************************************

Mierda, ya me he vuelto a quejar.


11 comentarios:

Carmen dijo...

Claro que se pueden tener vacaciones cuando no tienes vida laboral. Del mismo modo que se puede tener trabajo sin tener "vida vacacional". Lo dices tú misma, sobre la gente que ves en las cafeterías, seguro que no tienen vida vacacional.
Yo llevo bolsa para la caca, pero en un porta-bolsitas muy mono. Tú fíjate bien, y ya verás como la mayoría llevan porta-bolsitas para la caca. En cualquier caso, tú sigue fíjándote bien, no vaya a ser que pises una!
Y no se te ocurra tirar el teléfono. ¡Imagínate que cuando está en el fondo del contenedor suena!..
Que pases una buenas vacaciones, espero que escribas desde allí.

el chico de la consuelo dijo...

Se puede tener vacaciones sin vida laboral...incluso yo conozco a gente que está de vacaciones en tiempo laboral.
Vamos todos rápido, muy rápido...la velocidad se aprecia más cuando te quedas parado viendo a la gente corriendo por la autopista la mayoría de las veces camino de ninguna parte.
Quizá el tiempo malo que estas pasando tiene como contraparte darte cuenta de estas cosas.
abrazos

blog marlei dijo...

Teresa, que no, que no es para tanto. No te quejas ni la mitad de lo que lo hacemos la media de la gente. En serio.
Lo de la bolsa y las croquetas, pues mira por donde igual me compro perro, bueno, si me dejan. Es que nunca sé cómo guardar las croquetas ;-P
Yo soy de los que nunca llamo. Incluso de los que olvido cumpleaños inolvidables. Y ¿sabes qué? Soy un desastre, lo digo, lo reconozco y procuro compensar, pero no lo hago queriendo. Lo bueno de que a veces se hayan enfadado conmigo y con razón, es que luego se desenfadan. :-)
Las vacaciones, joder que si se pueden tener vacaciones, y en Cannes¡¡, aunque no se tenga vida laboral. Ya te digo yo que sí se puede¡¡¡
Pues eso a gozarlas¡¡¡ Y si te dejas algo abierto que sea la luz y no el agua. Aunque si el vecino de abajo es de los que tiene perro y no limpia sus cositas de la acera...dejále todos los grifos abiertos. :-)

Teresa, la de la ventana dijo...

No, Carmen, yo me refiero a esa gente que alardea con tanta bolsa atada a la correa y que nunca les ves hacer uso de ellas. Ya sé de los portabolsas, yo también tengo uno (de Agatha Ruiz de la Prada, toma pijerío... :-)), aunque apenas lo uso: suelo echarme al bolsillo una bolsa y un papel de cocina y ale, a la calle.
Que suene el teléfono en el contenedor sería el colmo... Jajajja... Seguro que me pasaría, con el cenizo que tengo.
A ver cómo anda el wifi en Cannes, espero encontrar un buen punto para poder postear tranquilamente.

La velocidad es una buena disculpa, pero yo también he estado en esa espiral veloz de la vida moderna, no siempre he sido una ociosa, Chico. Y siempre he intentado encontrar huecos que quería encontrar. Pero volvemos a uno de mis grandes problemas: esperar demasiado.
Estoy aprendiendo mucho, es cierto, y las lecciones a veces son amargas, pero muy amargas, te lo aseguro.

Ays, BlogMarlei, ¿ves como suena a lloriqueo y exigencia? Lo malo es que lo de las no-llamadas-telefónicas es sólo la punta del iceberg.

Victoria dijo...

Quejaté todo lo que quieras, que no se te quede nada dentro y si no te llaman los que tú esperas que te llamen, seguramente no necesitas esas personas a tu lado. Busca otras, haz nuevas amistades y disfruta que esto dura cuatro días.
Qué fácil es dar consejos!!!

Teresa, la de la ventana dijo...

No te digo que no, Victoria, pero soy tan incorregible que precisamente esas personas me importan, y me pregunto qué habré hecho mal, y bueno, pues eso. Que sufro. Total, para nada, pero no puedo evitar ser así de gilimema.

Hacer nuevas amistades no es tan sencillo. La gente, como bien ha dicho ElChicoDeLaConsuelo, va rápido, y ya tiene a su círculo cerrado y bien cerrado.

Anónimo dijo...

Sí, ya te has vuelto a quejar.

Vicent.

Off Topic: Si el domingo sigues por aqui hay un especial Audrey Hepburn en la Sexta 3.

Teresa, la de la ventana dijo...

Y que conste que no me gusta quejarme, Vicent. Pero mira, aprovecho las propiedades terapéuticas que los blogs también tienen... Y lo cierto es que no me siento mejor, pero tampoco peor, así que...

¿A qué hora?

Reyes dijo...

No creo en los círculos cerrados.
Pásame tu tef que cambié de móvil , como te dije, el táctil lo mandé a cagar;
y no tengo tu número, entre otros que he perdido .
Te llamo cuando vuelvas de vacaciones y nos ponemos al día.
Y me dejas saludar a Lea , estoy aprendiendo perruno .
Besos.

Miguel Baquero dijo...

Lo que es la vida. Yo me quejo muchas veces de que la gente llama en el momento más inoportuno, parece que se estrellan, pero las veces que no me ha llamado nadie al momento me he sentido fatal. Te iba a decir que disfrutaras de estos momentos en que la gente no llama, que luego es muy pesada, pero entiendo que te pueda poner melancólica. Así que un abrazo y ánimo.

Babunita dijo...

Ay!! Que tarde llegamos!!

Nosotras las bolsas las compramos, nuestro consistorio no las proporciona pero para explicar bien eso deberíamos dedicar una entrada bien maligna a nuestra Edila de Media Ambienta, tonta como una besuga. Algunas veces mamy se lleva algunas cuando pasa por un suministrador de los que hay en Madrid, claro que no siente que esté hurtando, puesto que cuando vivía y pagaba impuestos allí no tenía perro, simplemente se lleva las que le hubieran correspondido. Podemos asegurar que no son para croquetas.
En cuanto a la limpieza de agenda... puede resultar muy sana, pero no tires el teléfono, sino a ver como quedo yo con Lea!!!