domingo, 19 de junio de 2011

De tatuajes, pinares y compañeras de piso

Cuando veo a chicas llenas de tatuajes, no puedo evitar pensar en cuando lleguen a viejas, y se les arruguen los brazos, y les engorde la tripa. Y reconozco que me da bastante grima. Lo que a cierta edad (y cuerpo) puede ser curioso e incluso bonito, con el tiempo puede terminar convirtiéndose en un estorbo desvaído y fuera de lugar. Supongo que cuando deciden tatuarse una frase china rodeando el ombligo, o una sirena varada en el pechamen, no piensan en el día en que sean una yayas y aquello ya no venga a cuento, esté ya sin apenas color y se convertido en un manchurrón arrugado o excesivamente dado de sí. Lo mismo para los tíos. Imaginarme a uno de esos chavales con las pantorrillas llenas de dibujos manga con ochenta años, sus bermuditas de tergal beis y calcetines sobre las zapatillas azules de paño me da escalofríos.

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Lea es la mejor de las compañeras de piso. No discute, es silenciosa (salvo cuando oye ruidos en el descansillo de la escalera, o cuando el vecino sale a la terraza), y nunca se enfada conmigo. Ni siquiera cuando la regaño por comerse las hojas de la frambuesa y me sostiene la mirada desafiante con la boca llena de verde. Al rato, viene, me pega dos lametazos y tan amigas. Creo que ahora, después de estos casi cuatro meses con ella en casa, no podría soportar estas cuatro paredes totalmente sola.



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La Dehesa de Navalcarbón es una zona boscosa de Las Rozas llena de pinos y encinas, en su mayor parte, un sitio majo, aunque relativamente mal cuidado, más que nada porque buena parte de la gente que lo usa deja a su paso cantidades ingentes de basura (¿tan difícil sería recoger los globos rotos y el confetti de esa piñata de cumpleaños? Si las botellas de los botellones se compran en los chinos y allí siguen dando bolsas de plástico, ¿tan complicado sería usarlas para llevarse al contenedor las botellas vacías?), y es necesario ir mirando por donde pisas, porque corres el mismo riesgo de pisar una mierda de perro que si anduvieses por la acera de cualquier calle. Vamos, que o yo soy una lerda, por recoger lo que Lea deja también allí, o la gente es realmente gorrina.  No es más limpio el pueblo en el que más barrenderos hay, sino aquel en el que sus vecinos no usan sus calles como si fuera un vertedero. Dicen que los españoles somos envidiosos, y gritones. Es posible, pero también somos unos auténticos cerdos de puertas para fuera.

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Aunque ahora mismo mis días no se dividen en laborables y festivos, sigue habiendo una sutil diferencia entre el sábado y el domingo y el resto de los días. Es un no sé qué, pero está ahí. Y eso me gusta.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Hija, qué aguafiestas .
Preguntarse por el futuro de los tatuajes es como plantearse continuamente lo efímero de la belleza.
Mirar a una fresca rosa y decir aquello tan manido de que el tiempo acabará con ella, qué fea estará cuando ya no tenga pétalos o esté arrugada.
Todos seremos viejos, pero eso no nos quita la ilusion de llevar tatuajes , collares o tetas de silicona.
Y conste que yo no llevo ninguno , porque me han dicho que duele hacerlos, jeje.
...
En cuanto a Lea , está preciosa .
Si tienes cuidadito de con quién no se junta no tienes por qué operarla, mi veterinaria dice que toda operación lleva sus riesgos, veras, si fuera una perrita campera tol dia por ahi expuesta a los machos ,pues sí ; pero si ella es una señorita , mujer.
Lo de las posibilidades de cáncer pues no se qué decirte, siempre he tenido perritas y ninguna se ha puesto mala de eso.
Tampoco las he mutilado , a ninguna ,porque como te digo, eran y son perras domésticas .
Bueno, ya me contarás.
Besos
(Reyes)

Vicent dijo...

Lea está preciosa. Yo lo de operarla si que lo había oído pero cuando son mas mayores, de todas formas no tengo una opinión formada, siempre hemos tenido machos en casa.
En lo de los tatuajes estoy completamente de acuerdo contigo, no me gustan nada.

Teresa, la de la ventana dijo...

Bueno, Reyes, yo no creo que sea cuestión de estética solamente (que también, lo feo es feo lo mires como lo mires, y un tatuaje tribal en una abuela de 90 años debe ser un espanto anacrónico): igual que esa yaya habrá desistido hace tiempo de las minifaldas-cinturón o los tirachinas, deberia poder deshacerse del tribal, pero no creo que con las pensiones que quedarán dentro de 50 años, les llegue. Así que, yo no lo veré, pero sí lo harán otros, habrá miles de vejestorios arrugados con dibujos descoloridos alegrando Benidorm y similares.

En cuanto al tema de la perra, yo no lo veo como ninguna mutilación: no va a criar, luego no le hace falta un sistema reproductivo que sólo podría darle problemas. Quizás no, pero a lo mejor sí. Mutilarla sería cortarle una pata, o sacarle un ojo, eso es crueldad innecesaria, lo que yo voy a hacer es prevención e intento de que su calidad de vida sea aún mejor. ¿Acaso una mujer es menos mujer porque le ligan las trompas o le quitan el útero? Pues por la misma regla de tres, no creo que una perrita que no va a conocer macho sea menos digna como animalejo por no tener útero y ovarios. Se ahorrará dos reglas anuales, nerviosismo, posibles embarazos psicológicos con sus correspondientes problemas de leche, y posibles tumores en el sistema reproductor y en las mamas. Si esterilizarla es una barbaridad y una crueldad, pues soy un ama mala, malísima. Pero, sinceramente, no lo creo.

En el hospital veterinario me dijeron que el mejor momento para operar es entre el 1er y el 2º celo, Vicent. Así que, será entonces.

Anónimo dijo...

Vale vale , la perrita es tuya y si crees que es mejor para ella, pues adelante , yo sólo planteaba la duda , como siempre la planteo , de la necesidad de quirófano , (también lo hago en humanos ).
Es mi tendencia a cuestionar los supuestos avances de la asepsia , típico de los perrosflauta (ya sabrás que soy una de ellos, no?)
Un beso para ambas, ( me encanta Aznavour) .

(Reyes)

Teresa, la de la ventana dijo...

A veces, Reyes, las infusiones y la homeopatía no son suficientes. Te lo digo por experiencia, también en humanos. Y no soy precisamente de las que se empastillan a la mínima, que conste. En cuanto a la perra, he consultado y me he informado bien antes de decidir la esterilización y sí, creo que es lo mejor.

Anónimo dijo...

Nosotros esterilizaremos a nuestra Golden, por los mismos motivos que tú; aunque sólo de pensar en los días posteriores a la operación me da pena. También lo haremos entre el primer y segundo celo.
AnónimaGolden

Nora dijo...

A mi me esterilizaron y aquí estoy, feliz de la vida y tan pancha. También te digo que lo pasé mal (peor lo pasó la jefa), un día entero gimiendo (textual). Hay perras que lo llevan mejor y al cabo de un día están bien. Tu por si acaso no le digas nada a Lea para que le pille de improviso y cuando se lo hagas mantén la herida lo más limpia posible para que no se le infecte ningún puntillo.
Lametones a Lea.