jueves, 16 de junio de 2011

Días de verano


Los tomatitos cherry funcionan, siempre lo hicieron y han vuelto a hacerlo este año, aunque sólo los que planté en macetas. Las matitas que planté en las jardineras de obra, las que tienen los arbustos, no han prosperado. Supongo que la tierra está ya demasiado pobre, y las verduras necesitan sustancia, la que sí había en el sustrato nuevecito que puse en los tiestos. Desde hace varias semanas, cada día cojo tres o cuatro tomates, suficientes como para ponerme contenta y disfrutar del sabor auténtico que estas miniaturas tienen y que no se encuentran en los tomates de las tiendas. Los calabacines no han dado más que muchas flores y un calabacín grandecito, aunque hueco por dentro. Así que ya sé lo que tengo que hacer el próximo año: tomatitos cherry a tutiplén.

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Ayer me encontré una niña perdida en el pasillo central del Carrefour. Tenía unos cuatro o cinco años, y estaba asustadísima, haciendo pucheros, a punto de echarse a llorar y mirando a todos lados, sin saber hacia dónde tirar. Me acerqué a ella, y le pregunté qué le pasaba, si es que no encontraba a su mamá. Asintió, sorbiéndose las lágrimas. Así que le dije que no se preocupara, que ibamos a buscarla y seguro que la encontrábamos enseguida. Instintivamente, le di la mano, y ella se agarró fuerte. Apenas habíamos dado cuatro pasos cuando apareció la madre. La niña corrió a sus brazos, sin dejar de mirarme, como si a pesar de estar ya en lugar seguro, se resistiera a soltar la tabla a la que se agarró en un momento en el que todo se hundía a su alrededor. Y así, manteniéndome la mirada, abrazada al cuello de su madre, siguió, hasta que la perdí de vista al girar hacia la zona de la panadería. Me recordó lo horrible que puede resultar sentirse así, sola, cuando eres pequeña. Y cómo a medida que crecemos esa sensación de desamparo se camufla bajo múltiples capas (educación, edad...), pero sigue latente en alguna parte. Agazapada. Lista para saltar sobre nosotros cuando menos lo esperamos.

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Sigo acumulando libros que quiero leer, pero mi ritmo de lectura (ojito con el subconsciente, había escrito "lentura") se ralentiza cada vez más. Disfruto leyendo, porque a pesar de los pesares me gusta mucho leer, pero teniendo más tiempo que nunca, no puedo aprovecharlo: me canso enseguida. O me da sueño, si me pongo a leer después de comer, o si lo intento antes de irme a la cama. ¿Libros inadecuados o yo, que me hago mayor y me amodorro cual abuelilla?

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Las infusiones de la sobremesa nocturna han dado paso a los helados. Los de Hacendado son muy ricos, aunque algunos sabores sé que no podré volver a comprarlos, al menos de momento. El de Tuttifrutti, por ejemplo. Demasiados recuerdos.

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Mañana voy a informarme al hospital veterinario de Villanueva de la Cañada sobre la esterilización de Lea. Está a punto del primer celo, y sería el momento de hacerlo. No me apetece nada meterla en un quirófano, es más, me acojona bastante, pero más miedo me da que dentro de unos años tenga cáncer...

9 comentarios:

el chico de la consuelo dijo...

Pobre Lea dale una oportunidad mujer!!

no me deja identificarme pos vaya!!
y soy primer que se sepa

Teresa, la de la ventana dijo...

Dejate de oportunidades. No se puede echar de menos lo que no se conoce... Además, yo no quiero perritos, y si lo hago es para que esté tranquila cuando salga a la calle, a salvo de machos loquitos por ella, y sobre todo para protegerla de futuras enfermedades de las chungas de verdad.

Miguel Baquero dijo...

Te deseo una buena cosecha de tomatitos cherri y una buena tarde de lectura sin modorra, que yo creo que es por el tiempo caluroso, más que por la edad.
Precioso el episodio de la niña perdida

Teresa, la de la ventana dijo...

Para ser mis primeros, no está mal, Miguel. El año que viene, pondré más macetas, porque merecen la pena. En cuanto a lo de leer, en ello sigo, pero me siento lenta y perezosa a más no poder, y no me mola nada.

La niña... en fin. Pobrecita, menudo susto.

blog marlei dijo...

Con el chico de la consuelo reivindicando una oportunidad para Lea y contigo en la lentitud lectora, pero sin tomatitos cherry :).
De todas formas con el calor de estos días por aquí, no viene mal un pequeño estímulo para dormir a la noche. Supongo que más aún allí, más al sur. :)

Anónimo dijo...

Hola las últimas lineas de tu post me han hecho acordarme de unas de Trapiello,que en último tomo del Salón,Apenas sensitivo cuenta que tienen que sacrificar a su mastina cuando aun no era muy vieja porque está enferma de cancer y piensa qeu tal vez se deba a que la esterilizaron.

Josea.

Teresa, la de la ventana dijo...

¿Por qué será que los dos que me intentan disuadir de que opere a Lea son machos? Mmmmm... da que pensar... Que no, leñe, que ya está decidido. Y no, no conocerá varón, BlogMarlei.

Los veterinarios lo recomiendan, AnónimoJosea. Y tiene su sentido: si quitas órganos, quitas posibilidades. Claro que puede tener cáncer a pesar de operarla, pero será de huesos o de hígado. Si tiene que ser, será. Pero yo intentaré evitar lo que esté en mi mano. Aparte de que ¡¡¡¡¡NO QUIERO PERRITOS!!!!!

blog marlei dijo...

Jajajaja¡¡
Teresa, lo justo sería preguntar también a Lea.
Buen Domingo a Lea y su dueña.
:)

Gonzalo Viveiró Ruiz dijo...

¡¡¡EEEEEEEEEEEEEEEEEEHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!
No la esterilices hasta que pasen los 2 primeros celos.
Aunque tu veterinario te diga otra cosa, fiate de mi que se más que él seguro...