lunes, 4 de julio de 2011

Cuatro


Me cuenta detalles de su próximo divorcio, el segundo ya, "Menuda Liz Taylor que estás hecha", le digo de broma, para conseguir sacar una sonrisa entre tanta angustia y frustración. Porque, a pesar de todo, todavía le quiere. Y se me hace difícil ponerme en su lugar, porque creo que, igual que en el mundo laboral, también sería resolutiva y rápida en el desamor. Los tonos grises no van conmigo en ciertas cosas, y creo que en las del querer, tampoco. Así que se me hace complicado entender los titubeos, o los intentos de segundas oportunidades cuando algo se ha roto y, por mucho pegamento que le pongas, nunca va a volver a ser lo mismo. Sabiendo en el fondo que a cualquier golpecito, volverá a cascarse por el mismo sitio. Pero nada es blanco o negro, eso también lo sé, y en cierto modo, puedo comprender lo que siente. El desamor no deja de ser un fracaso. Un preguntarse "¿Qué hice mal? ¿Por qué no lo vi antes? ¿Fue por rmi culpa?" y mil interrogantes más que, también lo sabes, se quedarán sin respuesta y no ayudarán a no volver a meter la pata en el mismo sitio en un futuro. Así que sólo cabe reaccionar con el mayor sentido práctico posible. Hacer que todo pase rápida y favorablemente para ti, si es posible. Porque el otro te va a mostrar su peor cara. Y lo hará con el más rastrero de todos los métodos de ataque y defensa: usar tus propias armas, todo lo que tú dejaste en sus manos cuando pensabas que lo vuestro era verdadero e indestructible. Usará lo que sabe de ti para atacarte donde más te duele. Conoce tu vulnerabilidad lo sufientemente bien como para hacerlo con saña. Tú deberías hacer lo mismo, pero no te sale. Todavía. Porque aún le quieres. No te explicas cómo es posible, pero lo es. Pero también sabes que, si las cosas se dilatan en el tiempo, llegarás a ponerte a su nivel. Y le odiarás. Y podrás ser tan mala como él. O más. Y le odias un poquito más también por eso, por haber sido capaz de sacar lo peor de ti.  Y te das cuenta de que, después de todo, has de ser práctica, ante todo práctica, y alejarlo de tu vida lo antes posible.



8 comentarios:

Alice se perdió dijo...

Teresa, qué razón tienes en lo que cuentas, pero, fíjate, he notado un pequeñísimo cambio en mí entre ayer y hoy: el cuerpo me pide indiferencia. He recibido un sms suyo esta mañana y ni se lo he contestado. Es como si me diera cuenta de que no me queda ya nada que decirle... Espero que me dure esta sensación porque la siento como buena.

Un beso, cariño...

Teresa, la de la ventana dijo...

Bueno, supongo que eso es un paso más: no hay mejor desprecio que el no hacer aprecio. Y, por lo que me contaste, se lo está ganando a pulso, así que disfruta de esa buena sensación. Seguramente sólo sea el principio de una nueva fase para ti en el camino hacia tu libertad.

Miguel Baquero dijo...

Sendos abrazos para ti y para tu amiga

Teresa, la de la ventana dijo...

Dos para ti, Miguel, uno por cabeza.

Uys, Peñas, esa misma sensación se me queda a mí con algunas personas, que parece mentira que vivamos en la época que vivimos: siguen "aguantando" por el qué dirán, como antiguamente. Es muy triste, desde luego. Yo prefiero una vez roja que ciento descolorida, también en esto.

Anónimo dijo...

Seguro que si indagaramos encontraríamos un blog de un amigo de "la otra parte" justificando su proceder y haciéndose preguntas similares, incluso existirían cuatro o cinco comentarios animando y alentando su forma de actuar.

Todas las monedas tienen dos caras, excepto esas que usan los tahúres en las pelis del oeste y que yo jamás he visto ninguna...

Vicent

Teresa, la de la ventana dijo...

Pues seguramente, Vicent. En ningún momento he dicho que él sea un cabrón y ella una santa, nada es tan simple. Las parejas son cosa de dos, él también tendrá sus razones, está claro. Pero incluso con dos versiones, hay hechos objetivos que, los mires como los mires, son buenos o malos.

Toy folloso dijo...

Álguien les dijo que para separarse debían acudir a un abogado, cada uno por su cuenta.

- Vengo para tramitar la separación de mi marido; hemos quedado amigos, de todas formas.
- Eso se tendrà que ver. Vamos a posponerlo unas semanas; mientras, debe acudir a éste psicólogo....
- ¡No estoy loca!.
- Claro que no, pero de esa forma podremos alegar crueldad psíquica.
- De eso nada.
- Como quieras, si él contrata a un abogado guerrillero, te vas a quedar sin unas puñeteras bragas que cambiarte.

Ya están separados y continúan amigos. Tengo que preguntarles si pudieron prescindir de los picapleitos....


Leí todo tu blog una noche de tremendo insomnio. Igual la "panda " de Blogger podemos hacerte sobrellevar la fatalidad, si ello fuera posible....

Teresa, la de la ventana dijo...

Los divorcios parece que sacan lo peorcito de la gente, y hasta el bueno se vuelve malo y la mosquita muerta saca un aguijón y lo clava. Por cierto, ToiFolloso, bienvenido. ¿Dices que leíste TODO el blog de una sentada? ¿Y no te pasó ná? :-)