lunes, 11 de julio de 2011

Once

Tarde de preparativos, ultimando detalles para el viaje. De nuevo me echo a la carretera. Dispuesta a volver a hacer un camino que he recorrido montones de veces pero que, en este caso, será especialmente duro y difícil. Algo más llevadero porque voy acompañada (mi madre y Lea), pero de todos modos no será sencillo afrontar la vuelta al lugar donde, hace ahora un año, él volvió por última vez, y lo que es peor, siendo plenamente consciente de que era su última vez. Aquellos días fueron tristes, tristísimos, porque los dos sabiamos que suponía la despedida de personas y lugares muy importantes y queridos. Ahora una parte de él vuelve de nuevo y, esta vez para siempre. A su pueblo. Su paraíso de vacaciones de infancia. Las montañas. Los Alpes. 

4 comentarios:

Jesús Miramón dijo...

Como tú bien sabes todo tiene sus pasos, y hay que darlos. Todos. De uno en uno. Que tengáis buen viaje.

Ángela dijo...

Teresa, qué importante este viaje, qué importante. Un abrazo.

Teresa, la de la ventana dijo...

Gracias, Jesús. Y tú no nos des más sustos, no quiero sorpresas chungas a mi vuelta... ;-)

Sí que lo es, Angela. Y aún me quedan otros dos.

Naray dijo...

Buen viaje. Espero que el balance, después, sea positivo, aunque a priori sea duro hay cosas que hay que hacerlas, mirarlas de frente y seguir a delante (que fácil es decirlo ¿verdad?)