lunes, 25 de julio de 2011

Veinticinco

Nunca he tenido mucha mano con las plantas, pero a la fuerza ahorcan. Ahora no sólo lo hago, sino que me está empezando a gustar, y lo cierto es que de momento no se me ha muerto ninguna. Es más, planté un estragón que tuvo un mal momento, pero lo podé y crucé los dedos. También escamondé una hierbabuena que se medio agostó, y ahora estragón y hierbabuena están esplendorosas. Pronto podré añadirla a mis limonadas caseras, y con el estragón prepararé mi célebre y gabacho conejo al estragón, aunque quizás pruebe a hacerlo con pollo o con solomillos de cerdo, a ver qué tal. Las demás plantas siguen ahí, lo cual no deja de sorprenderme. Aunque no debería. De un tiempo a esta parte, muchas cosas de las que ocurren a mi alrededor me sorprenden. Y buena parte de ellas tienen que ver conmigo. Y con mi capacidad para que las cosas funcionen gracias a mí. Sólo a mí.

5 comentarios:

Peque dijo...

Al final somos mucho más fuertes de lo que creemos.

Ángela dijo...

Y esas limonadas caseras ¿cómo las preparas? Yo tengo una mata enorme de hierbabuena que está asfixiando a la albahaca. Había pensado en poner una ramita en el té que preparo al sol, pero no sé qué efecto tendrá. Claro, que si no lo pruebo, nunca lo sabré.

Teresa, la de la ventana dijo...

Sí, eso parece, Peque.

Angela, el secreto de la mía está en colar la pulpa del limón y poner la misma cantidad de azúcar que de zumo, es decir, un vaso de los de vino de zumo y otro de azúcar. Y muy importante, diluir el azúcar en un vaso de agua al fuego, bajito, antes de mezclarlo con el resto del agua y el zumo colado. Así no se queda ni pulpa ni azúcar posados en el fondo de la jarra, o si lo hacen es muy poco. La hierbabuena la pones en el vaso estilo mojito, al gusto. Te hablo para un litro-litro y medio de limonada, según te guste más o menos fuerte.

Miguel Baquero dijo...

Saludos de un completo inútil en floristeria, de un herboricida al que se le mueren hasta los geranios y los ficus y se le secan los cactus

Teresa, la de la ventana dijo...

No desesperes, Miguel...