viernes, 29 de julio de 2011

Veintinueve


Esto de seguir escribiendo a diario o no me ha hecho pensar sobre mi facilidad para rendirme o no (*). El caso es que creo que soy una persona luchadora, pero que también sabe rendirse cuando la cosa no da más de sí. Parar a tiempo, no malgastar energía me parece tan importante como saber llegar hasta el final cuando tiene sentido hacerlo. Y yo creo que eso lo sé hacer bien. El tiempo y el esfuerzo que uno invierte en las cosas de la vida es demasiado valioso y, lo que es peor, irrecuperable, como para andar empleándolo mal, a sabiendas de que te estás empeñando en algo que no va a ninguna parte.

¿Quiere decir esto que enseguida tiro la toalla? ¿Que soy una blanda incapaz de aguantar más que el primer embite? Pues, depende. Si la situación me dice claramente que no merece la pena precisamente eso, ese dolor que me está produciendo una batalla que ya veo perdida casi antes de empezar, me retiro sin angustias ni remordimientos. A otra cosa. Dando seguramente de cara al exterior cierta sensación de pusilanimidad y poco empuje, pero íntimamente segura de mí y a sabiendas de que estoy haciendo lo más adecuado para todos, pero especialmente para mí. Porque hay que saber ser egoista de vez en cuando. Más que nada, porque, desgraciadamente, la generosidad no abunda. Y el mundo es demasiado grande, y la vida demasiado ancha como para emperrarse en seguir una senda única, que quizás ni siquiera sea la que nos conduzca a donde queremos de verdad ir.

(*) Escribo este post con la sensación de la liberación. Es decir, porque me apetecía, no porque tocaba para cubrir el expediente del día de hoy. Y reconozco que el gustito es considerable. Así que me doy por liberada del compromiso, lo cual, a la vista está, puede significar que, después de todo, termine escribiendo tanto o más que si siguiese obligándome.

6 comentarios:

Aspective dijo...

Haces bien en liberarte. Escribir, salvo que sea tu medio de vida, debe ser un acto de disfrute provocado por la necesidad de decir o contar algo, sea lo que sea sobre lo que escribas. O así, al menos, lo pienso yo.
Un abrazo
Á

Teresa, la de la ventana dijo...

Era un reto, As. Pero ya ves, soy débil.

Anónimo dijo...

Me alegro de la liberación. El mundo se hace más grande cuando decidimos coger o dejar cosas, tantas veces como queramos cogerlas o dejarlas.
AnónimaGolden

Victoria dijo...

Escribir es una necesidad de contar cosas, contarlas cuando se necesita o se quiere pero nunca por obligación. No merece la pena hacer algo sólo por hacerlo si no te tienes que demostrar nada a tí misma. Eres capaz de escribir todos los días, lo has hecho, y si quisieras podrías seguir haciéndolo, seguro que tienes recursos para eso y más, pero y qué? si no te satisface lo dejas y en paz. Un beso Teresa.

Paco Principiante dijo...

No es una venganza, Teresa, ni mucho menos (esto se refiere a tú respuesta del comentario que dejé en tu post anterior).
Es más, una vez tú me dijiste, cuando yo andaba que si sí, que si no, con esto de los blogs, que "el ritmo lo marcas tú". Y es así.

Me da "cosa" que no escribas a diario, pero en esto, tú pones el "ritmo", y los demás te seguimos.

A mi me sería completamente imposible hacerlo a diario...

Jesús Miramón dijo...

Lo importante, lo maravilloso, es, si uno puede permitírselo, hacer lo que quieres hacer. Si uno quiere escribir, escribir; si uno no quiere escribir, no escribir, y lo mismo con todo. Casi siempre somos más libres de lo que parece.