viernes, 19 de agosto de 2011

Morfeo no me quiere


Me gusta dormir. No soy de esas personas que piensan que la noche y el descanso son una pérdida de tiempo, que podrían aprovechar para hacer otras cosas más provechosas. Para nada. Quizás porque soy más mañanera que nocturna, disfruto durmiendo. Desde el momento en que pierdo la consciencia, ese que a veces ves venir poco a poco, otras no tanto. Y también me gusta el despertar, ese desperezarse poco a poco, e incluso no me importa que se me acelere el corazón con uno de los bruscos, de esos despertares que te abren los ojos de repente, cortando en seco el argumento del sueño y dejándote con las ganas de saber el final. 

Ultimamente duermo poco y mal. Tengo sueño a media tarde, pero por la noche, aunque me acueste pronto rendida, tardo en dormirme, y me despierto una o más veces a lo largo de la noche. No tengo preocupaciones, al contrario, ahora mismo vivo en una especie de tregua con la vida que hace que, de vez en cuando, me pellizque, para ver si es cierta tanta tranquilidad. Quiero pensar que el verano tiene su parte de culpa. Pero algo me dice que no. Quizás he doblado esa esquina en la que empiezas a notar que te haces mayor, aunque no te des cuenta. Igual que no adviertes que tienes que ir a cortarte el flequillo hasta un día concreto, cuando de repente se te meten las greñas en los ojos. Pues igual. Tengo cuarenta y cuatro años. Ya no soy joven, aunque tampoco soy vieja, pero está claro que dormir como un bebé se ha terminado. Debo hacerme a la idea. Aunque algunos me echen cuatro años menos (y dos más, de cortesía), estoy en el ecuador de la media de edad de una mujer occidental.

5 comentarios:

Toy folloso dijo...

Eso pasa por que se olvidaron ponernos el botón "pausa".
Te acuestas, quieres arreglar los problemas del mundo, no lo consigues, te pones a leer media hora, apagas la luz y divagas otro rato, te levantas y vas un rato al ordenador....
¡Qué me vas a contar!.

Teresa, la de la ventana dijo...

Pues no te digo que no, Toi. Debería ser automático, cerrar los ojos, caer dormido. Pero las cosas no funcionan así...

Angela dijo...

Las hormonas, Teresa, son las hormonas. Te funciona bien el termostato interno?

Teresa, la de la ventana dijo...

Perfectamente, Angela.

blog marlei dijo...

Hola Teresa¡
Hoy, coincidencia, en el almuerzo ha salido el tema. Erámos tres tios y una chica. Todos alrededor de los cuarenta tacos y te cuento:
Carlos duerme alrededor de cinco horas. Se duerme bien, pero decía que se desvela de madrugada y que ya no vuelve a dormirse.
Fer duerme las mismas horas pero el caso es el opuesto: le cuesta dormirse y no lo hace hasta las dos, dos y media de la madrugada. Luego a las siete arriba.
A Laura le pasa como a Fer, y parece que como a tí, que les cuesta encontrar el sueño.
Yo duermo bien. Con este calor peor, pero sigo en las ocho horas de rigor.
Y visto lo visto, que parece excepción, espero que me duren.
Lo de contar ovejitas.....Fer y Laura me han dicho que mejor me callase...;-)

Ya se sabe que mal de muchos, consuelo de ....pero aún así....¡¡Mucho ánimo¡¡