jueves, 11 de agosto de 2011

Hartura de calor...


Saco a la perra a la calle, porque está inquieta (desde que tiene el celo, quiere hacer pis en la calle, se aguanta y lloriquea hasta que salimos), a pesar del calor horroroso de las cinco y media de la tarde. Es peor aún de lo que parece desde la casa. Volvemos a los cinco minutos, derrotadas las dos, ella con la lengua fuera y deseando tumbarse, yo medio mareada, y con ganas también de echarme un rato, cerrar los ojos y que al abrirlos ya sea septiembre. Un septiembre lluvioso, húmedo, desapacible, con ese mal tiempo asqueroso que tan mala fama tiene y que a mí me parece el mejor del mundo.

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El libro de Julio Verne me aburre soberanamente. Y no porque la historia no tenga su interés, que lo tiene, sino, me doy cuenta enseguida, por lo mal escrito que está. O mal traducido, no lo sé. El caso es que mi yo crítico, o escritor, qué se yo, se rebela y pego respingos constantemente ante una redacción fea y tosca, incapaz de llevarte en volandas y no soltarte. Me gusta lo que cuenta, pero lo cuenta tan mal que abandono. Cierro el libro, y lo guardo para mi padre, que seguro que le saca más jugo que yo. A él le encantan los libros de viaje y su "paladar" en ese sentido es mucho menos delicado. Lo disfrutará, no me cabe duda.
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El día veinte del mes pasado llamé a Ikea porque se me estaba desmontando la cama que compré en diciembre. El veintiseis vinieron los montadores a ajustarla, y comprobaron que si se estaba rompiendo era porque los que la montaron, lo hicieron mal. Hoy, al fin, ha venido el perito de Ikea a decidir qué pasa. Me van a traer una cama nueva. Conclusión: Ikea funciona bien, pero sin prisas. Quiero pensar que también el verano tiene la culpa.

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Lea se ha negado a comer pienso. Lleva varios días con cuarenta gramos en el cuerpo cuando debería comer unos ciento veinticinco diarios. Guardo ya cuatro clases de pienso diferentes en el armario, todos ellos con la misma cantidad: cuando le cambio a otro, come un poco bien durante unos días y luego volvemos al ayuno. Estoy harta de andar detrás de ella para que coma, sin éxito, y me preocupa que termine poniéndose mala, así que voy a probar con la dieta Barf, a base de carne cruda y verduras. Esta noche empezamos. Zanahorias cocidas y carne picada. A ver qué tal. Supongo que bien, después de todo, los perros toda la vida se han alimentado de sobras de los amos, huesos de la carnicería y despojos.

6 comentarios:

Paco Principiante dijo...

El "pe-ri-to del I-KE-A". El hijo de su madre va por ahí con una sola llave allen en el bolsillo...

Anónimo dijo...

Cuando Jota dejó de comer como Lea, estuvimos mezclándole durante unos días un poquito de "paté" canino con el pienso. Entonces empezó a comer con las mismas ganas de siempre. Luego se lo quitamos, y hasta ahora no ha vuelto a pasarle.
Anónima Golden.

Jesús Miramón dijo...

Sobre el calor ya sabes que opino lo mismo que tú. Leía "septiembre lluvioso, húmedo, desapacible" y me relamía de gusto al más puro estilo de Lea, a quien no le gusta el pienso. Ella sabe lo que quiere. Me parece que Lea es tan gourmet como su dueña y alguno de los amigos de su dueña...

Anónimo dijo...

jajajaj
es verdad que no les gusta demasiado la comida seca , yo tb mezclo, garrafón paté de perros con bolitas brekkies excel ...jaja que cachondeo de perros, no son listos ni nada....

besitos.
(soy reyes, ya sabes guau guau !!!)

coro dijo...

Con el celo pierden apetito e incluso bajan de peso, se vuelven remilgadillas con el pienso y suerte que no tienes jardín: te evitas los agujeros-casita para sus cachorros imaginarios, este invierno, desde el mío, veíamos la Ópera de Sydney; se iba a Australia y allí se quedaba, recuperamos a la perra de su periplo austral en un tiempo, no creas que corto. Temiendo estoy al celo de agosto.

Teresa, la de la ventana dijo...

Uys, Coro y Reyes, ésta ya estaba así antes del celo, menudo viaje nos dio en Francia en Julio. Así que me he rendido a la evidencia y lo cierto es que es un perro, un carnivoro, y la carne cruda le encanta. Y los huesos. Y la fruta y la verdura. Con lo cual, lo único es que ahora tendré que "cocinar" también para ella. Pero como todo va en crudo, consistirá únicamente en hacer paquetitos, pesarlos y meterlos al congelador.