viernes, 26 de agosto de 2011

Sorpresas te da la vida


He vuelto a apuntarme a otra excursión senderista para mañana. Lo cierto es que le he encontrado el gusto a algo que antes hacía en buena parte obligada, lo que son las cosas. Y ahora que puedo no hacerlo, lo hago. Y lo más irónico de todo, me gusta mucho. Seguro que uno que yo me sé, con una de sus sonrisillas pícaras, estaría muy contento de verme tan animada con algo a lo que siempre fui bastante a remolque, sólo porque era su pasión, pero jamás fue la mía. Y sin embargo, ahora descubro que no sólo me gusta salir temprano (creo que antes era lo que más odiaba: madrugar para ir a la montaña me parecía una majadería), sino que tampoco me molesta sentir las rodillas doloridas por los kilómetros acumulados. Espero con ganas el fin de semana y disfruto mucho intercambiando risas y conversaciones triviales (o no tanto) con desconocidos que poco a poco dejan de serlo.  

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Por fin después de un montón de libros decepcionantes, me he zambullido con ganas y auténtico entusiasmo en uno de esos que no quieres que se acaben pero, al mismo tiempo, no puedes dejar de leer. Siguiendo las sabias recomendaciones de El Chico de la Consuelo, saqué de la biblioteca "Plinio, casos célebres". Y no está bien, está mejor. Chico, te has convertido en mi guru literario. Que lo sepas.

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Cuando Lea llegó a casa, decidí acostumbrarla a dormir en la zona de la cocina. Lo conseguí, pero desde que empezó con el celo, resultó imposible mantenerla callada y tranquila durante toda la noche. Así que, después de unas cuantas noches de ladridos a las dos de la madrugada e histerias varias a las cuatro, ahora duerme en mi habitación. No me gusta, pero se lo permito porque me gusta demasiado dormir, y porque afortunadamente tengo una cama lo bastante alta como para que no pueda subirse, porque por eso sí que no paso. ¿Me ha ganado la partida? Pues sí, pero tampoco me importa demasiado. Está bien saber que hay alguien que sólo quiere estar contigo, a toda costa. Sí. Es muy bonito sentir el cariño de alguien, aunque ese alguien sólo sea una bolita de pelo que no te habla, pero te mira poniendo el alma en sus ojos.

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Hay personas que pasan por tu vida rápidamente, sin pararse apenas, como si el suelo les quemara los zapatos y tuvieran que poner tierra de por medio lo antes posible. Lo que no saben es que el fuego no está en el suelo que pisan, sino en sus propios pies.

4 comentarios:

Ángela Marcos dijo...

Me gusta mucho esta entrada, Teresa, toda ella, pero especialmente la última parte "Lo que no saben es que el fuego no está en el suelo que pisan, sino en sus propios pies." ¡Qué bonito! Disfruta mucho de tu excursión. Por cierto, ¿te llevas a Lea de excursión?

No dijo...

Me ha encantado tu entrada Teresa!!!
Y comparto lo de Lea...la compañia y el recibimiento que te da un perro, pocas personas te lo dan. Yo a Lucas si le dejo dormir conmigo, de hecho duerme en mi habitación desde que llegó a casa; pero como bien dices, por lo de la cama no paso...el siempre a dormido al lado de mi cama, a la altura de mi cabeza, en su camita (o sucedaneo de cama..;).
Tambien tengo que decir que es macho y no tiene el celo..pero se intenta cascar a todos los peluches que puede jajajajjaa.

Lo de la montaña fijate...yo este año tambien lo estoy redescubriendo!!, la tenía olvidada, pero tengo que decir, que a mi siempre me ha gustado la montaña...pero no he tenido muchos adeptos a ella conmigo.

Me alegra saber que te hacen feliz todo lo que cuentas, la verdad es que son bueno canales de alegria.

Nota: gracias por tus consejos con las plantillas para blogger, después de pelearme durante dos días, he conseguido customizarme una y creo que está bastante lograda.

Besis

Teresa, la de la ventana dijo...

Muchas gracias, Angela. Me lo he pasado muy bien, otra vez.

Lea se tumba a los pies, o al lado, o debajo de una butaca, e incluso cuando dejo la puerta de la terraza abierta, se sale y duerme un rato fuera, según le da. Lo cierto es que las dos estamos más tranquilas, yo porque puedo estornudar sin que se despierte y empiece a rascar la puerta de la cocina, y ella porque me tiene controlada visualmente, algo que es muy importante para ella.

Qué bien que hayas conseguido hacerte con la plantilla. Estoy deseando ver el resultado, No.

Alice vio la luna... dijo...

Me gusta tu última reflexión... Besos.