viernes, 30 de septiembre de 2011

Adiós, septiembre. Hola, octubre


Hoy acaba un mes y mañana empieza otro. Nada especial ni extraordinario, en principio: es algo que ocurre en cada casa y para cada habitante de este planeta cada treinta días. Sin embargo, este salto de septiembre a octubre tiene para mí algo que lo hace muy distinto a anteriores cambios de mes. Este septiembre cierra una etapa necesaria y convenientemente larga que, aunque hubiese querido, no hubiera podido saltarme. Nueve meses, los que llevamos de año, en los que mi único objetivo ha sido aprender de nuevo a respirar. Oxigenar mi cuerpo y mi alma a partes iguales. Llevaba demasiado tiempo sin hacerlo, viviendo (¿o sobreviviendo?) movida por una inercia externa a mí misma, empujada por un motor potente, pero ajeno. Aprender otra vez a encontrar motivos propios lo bastante convincentes como para abrir los ojos cada día, para moverme, no ha sido ni fácil ni difícil: simplemente ha sido necesario. 

Ha sido (lo es todavía...) un trabajo lento, de pensar mucho y esperar más. De esfuerzo mental, sí, pero sobre todo de paciencia. De trabajar cada día, pero también de mirar a lo lejos un horizonte lejano que parecía que nunca iba a llegar, pero que, poco a poco, se acerca. De sentirme cada día un poquito más protagonista de mi propia vida, sabiendo que tenía que ser así, que no podía ser de golpe. Por eso es mi calendario del mes de octubre, y no lo fue el de mayo, el que está lleno de anotaciones, de proyectos, de salidas. De vida, en definitiva. Voy saliendo de mi letargo despacito, cada vez más dueña de mí, más segura. He pasado de ser una espectadora desde casa a jugar en el primer equipo. Después de mucho mirar, de aprender y desear con envidia saltar al campo, voy abandonando el banquillo y, cada partido, juego unos minutos más. Quizás nunca sea la estrella del equipo, pero tampoco lo busco. Me basta con saberme capaz de correr como el que más, disfrutar de cada entrenamiento, de cada partido y, por qué no, marcar algún que otro tanto...

10 comentarios:

Jesús Miramón dijo...

Asistir al proceso (y, de algún modo, acompañarte) me ha enseñado mucho y bueno.

Peque dijo...

Lo importante es adaptarse y superarlo, siempre superarlo, aunque no sea fácil

Victoria dijo...

Aprendo y confío.

neoGurb dijo...

Le doy la razón a Jesús: hay algo que tal vez no valoras, y es tu influencia en los que te leemos.

Encantado de verme afectado.

Jirafa dijo...

Tal vez no seas la estrella del equipo pero sí la estrella que brilla por sí misma.
Besos de la jirafa

Ángela Marcos dijo...

¡¡¡Gooooooooooooooooooooooool!!!

Teresa, la de la ventana dijo...

Gracias a todos, de corazón. Es genial sentir vuestro calor (hablando de luces y luminiscencias...), el cariño con el que me lo habéis hecho llegar todo este tiempo. No os quepa duda de que tenéis una parte de "culpa" en cómo me han ido las cosas.

Anónimo dijo...

Enhorabuena :), y lo expresas con muchas metáforas deportivas. ¿Será otra vez el baloncesto lo que tienes en mente?. El otoño en Madrid es corto, pero precioso.
Te quiero agradecer que compartas este proceso, y tus sentimientos.

Susana

Teresa, la de la ventana dijo...

¡Es verdad, Susana! No me había dado cuenta hasta que me lo has dicho. Jajaja... No me acordaba de la camiseta de Gasol... ¿Qué me querrá decir mi subconsciente? ;-)

Alice vio la luna... dijo...

Teresa, me alegra que el mes de octubre se te presente tan lleno de oportunidades para conectar de nuevo con tu vida. Un beso muy fuerte, (hay que seguir mirando hacia delante)