jueves, 29 de septiembre de 2011

El hombre tranquilo


Anoche volví pronto de la junta de gobierno de la comunidad (tengo muchas reuniones de vecinos últimamente: es lo malo de que te toque ser vocal de tu portal), y cené. Después de recoger un poco la cocina (ceno en la cocina, no veo la tele comiendo y me gusta mucho estar en ella, es uno de mis lugares favoritos de la casa), y conseguir que Lea también cenara (¡ya come con relativa normalidad! Estoy que aún no me lo creo), las dos nos fuimos al salón, como cada noche. Yo, a mi sillón, a pelearme con un post a medio hilvanar, y con la tele de fondo: no me impide concentrarme, y siempre es posible que termine riéndome un rato comentando algún programa lamentable con el insigne Jean Bedel, viejo compañero de teclas desde hace años. Pero no. Anoche no estaba de humor para ver cutreces, ni siquiera para despellejarlas, así que antes de coger el libro de Manuel Jabois (otra buena tabla de salvación cuando tener tanto canal no sirve de gran cosa), eché un ojo a la parrilla de la programación televisiva de El Mundo. No soy capaz de describir con exactitud el vuelco que me dio el corazón cuando vi que en la 2 ponían "El Hombre Tranquilo". Bueno, sí: me acordé instantáneamente de Jesús Miramón, y de lo mucho que le gusta esa película. Rápidamente, por si no se había enterado y andaba también conectado, twiteé al grito de "¡¡Jesús!! ¡Pon la tele, que está "El hombre tranquilo!". No hizo falta, porque ya la estaba viendo, y así me lo dijo a vuelta de tweet. Es ésta una película que me gusta mucho, y aunque no signifique tanto para mí como para él, sí que la recuerdo como una de ésas que vi de pequeña y me dejaron con la boca abierta cuando no tenía ni idea de que estaba viendo una obra maestra, pero sí era capaz de captar que eso que ocurría ante mis ojos asombrados era cine del bueno.

Dejé la película puesta, y aunque no la vi entera, sí que lo hice de otro modo. Con el corazón tontamente alborotado, y pensando en cómo son las cosas que pasan en este universo tan vilipendiado por irreal o frio, y en cuántas historias increíbles me han ido pasando desde que me muevo por la blogosfera. Ocho años han dado para mucho, por supuesto, para buenas experiencias y para otras nefastas e incluso dolorosas. Pero hasta eso, que me hayan hecho daño a través y por este medio, tiene su punto bueno. Significa que "esto" es vida. Porque aquí, igual que en ella, en la mal llamada "vida real", se mueven personas de las que te encariñas, y personas que te exasperan. Afectos que te remueven por dentro y odios que te desconciertan por injustos e inexplicables, igual que cuando la niña mala del patio te arrinconaba a empujones hasta hacerte llorar de miedo. No conozco a Jesús Miramón, es decir, no nos hemos visto nunca en persona y no sé si llegaremos a encontrarnos algún día, pero dudo mucho de que si le viera a diario pudiera apreciarle más de lo que ya le aprecio. Me he alegrado siempre de sus alegrías y sé que me preocuparé de verdad si un día las cosas se tuercen para él.

Anoche, como cada noche después de cenar, me asomé a la ventana y pensé en lo bien que elegí el nombre del blog. Este espacio me ha permitido salir al mundo, y dejar que sus habitantes también salten al mío. Llegando a rincones y personas a las que jamás hubiese conocido de otro modo. Cambiando mi vida, no por nada, sino porque forman parte de ella. Porque es mucho más que un entretenimiento para ocupar un rato después de cenar y no aburrirme cuando no hay nada en la tele. Porque en él se mueven personas, de verdad, con todo lo que eso supone. Porque más de una vez, esas personas saltan el umbral de la ventana de bits y el círculo termina por cerrarse. De manera perfecta. Como si no pudiera ser de otra manera.

8 comentarios:

Victoria dijo...

La esperaba con ganas desde que la vi anunciarla. Gracias Teresa por tener tu ventana abierta y permitir que asomemos nuestra curiosidad. No sabes la paz que transmites, aprendo cada día algo nuevo de tí por tu forma de ver la vida y enfrentarte a ella. Te admiro, y si, es cierto que se les coge mucho cariño a gente que, yo estoy segura, nunca conoceré personalmente. Un beso Teresa.

Portorosa dijo...

Totalmente de acuerdo.
Es que esto es parte de la vida. Diferente pero igual de real, con sus
propias características.

Me pregunto si Jesús es consciente (¿Jesús?) de hasta qué punto nos ha
influido en nuestra percepción de esta película. En cierto modo, su
admiración (y su capacidad para transmitirla, y para transmitir lo que esa
película representa) ha hecho que él influya en lo que admira; su relación
con la película es si cabe mayor, y no se limita a recibir: ha aportado
algo.

Un beso.

Jesús Miramón dijo...

Juraría que había dejado un comentario hace un rato, igual no le di al último botón. Teresa, te decía que me emocionó recibir tu tweet avisándome de la película y que si la estaba viendo fue porque otra amiga, una compañera de la coral en la que canto, me había avisado al mediodía con un mensaje en el móvil, y me hizo gracia que tú, ella y también Moli os acordarais de mí. Porque, Porto, desde luego que no soy consciente de lo que dices, pero me gusta porque es una gran película y me gusta compartir con quien aprecio lo que considero que es extraordinario y bueno. Besos.

Alice vio la luna... dijo...

"Hombre tranquilo" es una expresión que últimamente me pone enferma, como "bellísima persona"... Pero es un mal agudo, no crónico así que se me pasará.

La película, si no fuera por este matiz coyuntural, me parece una obra maestra.

Besitos,

P.D. Visualizo con claridad tu cocina, tu salón, a Lea... Mujer tranquila (esta expresión me gusta infinitamente más)

Teresa dijo...

Es mi película favorita. Una obra maestra. Aunque la historia pertenezca a un mundo ya desaparecido, precisamente por eso tiene un valor sociológico interesantísimo. Siempre que puedo la vuelvo a ver.

Un beso Teresa (la otra de la ventana)

Teresa, la de la ventana dijo...

Gracias, Victoria. Me ruboriza un poco (bastante, para qué engañarte) lo que me dices, pero te lo agradezco. Es bonito comprobar que esto es un camino de doble dirección...

Ay, Porto. Yo creo que Jesús no es consciente ni de la milésima parte de las cosas buenas que nos da a los que le leemos.

¡Homérico! ¡¡Síiii!! La verdad es que es una película que tiene unos personajes secundarios que se comen la pantalla cuando aparecen. ¿Y qué me dices de la "confesión" en gaelico de Mary Kate mientras el reverendo pesca?

Nunca podré desligar ya esa película de ti, Jesús. Es imposible.

Uys, Arancha. Es que lo de "Bellísima persona" tiene tela. Yo con la que no puedo es con "Persona entrañable".

Es que es eso, Teresa, un mundo que si existió un día o ni siquiera eso, debería haberlo hecho. Y qué demonios, existe. En esa película. Y en cada uno que la hemos visto y significa algo para nosotros.

po dijo...

Me gusta sentarme en el sofá, en la tarde de viernes, y recuperar ese rato para leer los blogs amigos. Y doy gracias a tu ventana por seguir abierta, regalando esa firma de buena escritura, que es la tuya.
Y por lo demás, querida, excuso alargarme, pues ya sabes que estoy de acuerdo contigo :).

Teresa, la de la ventana dijo...

¡Qué sorpresa verte por aquí querida Po! Pues a ver si te animas y recuperas también tu blog (¿colará? :-P)