martes, 20 de septiembre de 2011

¿Sueños son?

Hay sueños que se recuerdan con una nitidez espeluznante. Y digo bien, con claridad terrorífica, sin que tengan que ser pesadillas, ni malos sueños. Puedes despertarte con una sonrisa en los labios, el corazón aún acelerado y temblando literalmente de emoción, y aún así sentir ese puntito de miedo ante lo que se te escapa por entre las rendijas de la razón. Quizás porque durante unas horas has estado a merced de lo incontrolable, dejando al descubierto una vulnerabilidad ante tí mismo que, aunque no haya peligro y no se lo cuentes a nadie, aunque todo quede entre las cuatro paredes de tu cerebro, acobarda siempre un poco. Asusta esa tierra de nadie en la que no hay normas que valgan, y aunque eso no deja de ser un respiro anárquico ante tanta lógica y raciocinio diurnos, ese privilegio que la noche nos brinda gratuitamente también es un territorio pantanoso en que no estamos acostumbrados a andar. Por eso nos desconcierta la manera en que nos desenvolvemos en ese espacio-tiempo tan peculiar, como si nosotros también hubiésemos dejado en la butaca, junto a los pantalones y la camisa, la vergüenza, los prejuicios y ese autocontrol férreo que modela nuestras acciones y nuestros pensamientos durante el día de acuerdo con lo que tiene que ser. Ciertos sueños, o mejor dicho, el privilegio de recordar ciertos sueños, es un paquetito de libertad no buscada y salvada de caer en el sumidero del olvido, un obsequio inesperado que nuestro cerebro nos regala y que ciertas noches llega intacto a la mañana siguiente. Sólo tenemos que desenvolverlo, y disfrutar de la suerte de haberlo vivido y poder recordarlo. Porque seguramente ahí, entre muchos disparates y situaciones delirantes, seamos más nosotros que nunca.

(Evidentemente sí, esta noche he soñado, entre otras cosas, con una camiseta de Gasol... Y hasta aquí puedo leer.)

6 comentarios:

Paco Principiante dijo...

Cada vez me inclino más a pensar que esta realidad va a ser otro sueño más.

Y Teresa, venga, cuéntanos algo de ese sueño. Que lo de Gasol promete...

Teresa, la de la ventana dijo...

Yo tampoco lo tengo nada claro, Paco. Sobre todo, cuando recuerdo con total nitidez ciertos sueños. El de anoche, sin ir más lejos. Y del que no puedo contar más, desgraciadamente... :-)

No dijo...

Que razón tienes Teresa...por eso yo estoy novelando el que tuve hace unas semanas. No hay que dejar escapar esas experiencias ;)
Eso...cuéntanos un pocico....
Besi

Teresa, la de la ventana dijo...

Jajaja... Qué cotillos sois, leche. No, querida... Pues eso, que no se puede... ;-)

Miguel Baquero dijo...

¿Pero con el dentro?, ¿o tú con la camiseta puesta?, ¿o la camiseta en el suelo? Joder, ya me has dejado intranquilo, al menos a mí...

Toy folloso dijo...

Me preocupa la impresibilidad y la nitidez de los sueños, y también el que a veces no se quedan dentro las cuatro paredes del cerebro, sino que vas cascando dormido y eso tal vez llegase a afectar al resto de personal que pudiera compartir el dormitorio....