martes, 11 de octubre de 2011

Buenas rachas

Supongo que llegará un momento en el que deje de mirar la vida con estos ojos asombrados míos, que un día terminará esto de andar sorprendiéndome a cada paso, maravillada como una niña pequeña. Es posible. Pero, sinceramente, lo dudo mucho. Porque en realidad no he hecho otra cosa desde que recuerdo, y ya voy para los cuarenta y cinco... Para bien o para mal, mi capacidad de sorpresa siempre ha sido grande, y no sólo no se agota con la edad, sino que sigue creciendo desmesuradamente. Sigo siendo curiosa, observadora, y guardo en mí una parte de ingenuidad que me permite disfrutar de primeras veces cuando parece que ya me muevo en una franja de edad en la que, por fuerza, deben ir quedando muy pocas. No estoy de vuelta de nada, y cada vez que me digo "Ya, aterriza de una vez, esto no puede durar eternamente", la realidad me zarandea y me dice "¿Cómo que no?", y la última vez siempre me descoloca más que la anterior. Me pasa con lo malo, pero también con lo bueno. Ahora mismo llevo una racha buena, excelente diría yo, en la que no dejan de pasarme cosas agradables. Se encadenan unas con otras, enganchándose entre sí como las cerezas: algo trae a alguien, y ese alguien a otro alguien que a su vez me lleva a otro lugar insospechadamente sorprendente y positivo. Y lo mejor de todo es que en este proceso estoy aprendiendo muchísimo: de la vida, del mundo, de los otros y de mí misma.

No sé cuánto durará esto, cuándo volverán a caer sobre mí desgracias y problemas que también me dejaran descolocada y con la boca abierta, pero de espanto, aunque confieso que tampoco me preocupa. Si han de llegar, llegarán, puntuales e implacables, y me enfrentaré a ellas como he hecho siempre: intentando salir lo más ilesa posible y aplicándome el cuento de lo aprovechable. Pero de momento, mantengo los dedos cruzados, y me dispongo a seguir disfrutando de este buen momento hasta el final, exprimiéndolo al máximo. Un final que, no sé por qué (este optimismo mío...) veo lejos, tremendamente lejos...

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Me alegro mucho por ti.
¿Crees en las rachas?. Yo no mucho, pero sí creo que si un día quiere salir mal, lo hace (tengo el record en 11 imprevistos desgraciados en un día, que uno o cinco son suficientes; fueron once, ahora me río). Y si quiere salir bien, hay que ayudarle y disfrutarlo.

Susana

Peque dijo...

Me alegro mucho, Teresa.

Carmen dijo...

Lo mismo te esperan 7 años buenos, y a los 52 ya ni te acuerdas de lo que empezó hace 7 años y entonces los vuelves a extender otros 7. Y así, toda una larga vida.

Teresa, la de la ventana dijo...

Pues no sé, Susana. Quiero pensar que sí, que la vida son ciclos en los que predomina lo bueno o lo malo. ¿No se dice eso de "A perro flaco, todo son pulgas"? Lo malo llama a lo malo, eso es así. Y visto lo visto, creo que lo bueno también atrae a lo mejor. Y sí, es genial.

Gracias, Peque.

Pues ya os contaré, Carmen. Porque mira, hace ya ocho que estoy aquí, así que...

Alice vio la luna... dijo...

La buena o mala racha la podemos mantener nosotros mismos. Requiere su esfuerzo tirar por la buena solamente, pero con tu curiosidad innata ya tienes mucho terreno ganado. A ver si te queda un hueco para un cine o unas tapas con una que está ya en el tiempo de descuento. ¡Qué ganas tengo de ser libre para que también me llegue mi propia buena racha!

Besitos,

Teresa, la de la ventana dijo...

Pues cuando quieras, Arancha, aunque ahora mi horario es bastante más complicado, ya encontremos hueco. Un beso grande.

Miguel Baquero dijo...

Yo creo en las rachas, como los delanteros o los jugadores de póquer, y tienes que aprovechar la tuya pero sin forzarla demasiado.

Juan Carlos Vivó Córcoles dijo...

Me alegro de que no estés de vuelta de nada y de que te sigas sorprendiendo por todo.