miércoles, 19 de octubre de 2011

Me llamo Teresa y fui tímida


Soy una tímida. De libro. O lo fui. Ya no me quedo dando vueltas, sin preguntar una calle cuando me pierdo. Ni se me cuelan en la pescadería por no ponerme a discutir con la señora mayor de tanto morro como cantidad de carmín pintándole los dientes. Hace mucho que sólo me pongo colorada si hago el ridículo más espantoso (con un ridículo pequeñito mantengo la compostura), si me dicen algo bueno sobre mí o cuando me tiran los tejos. Ya no combustiono si en clase me preguntan la lección, ni cruzo los dedos para que no lo hagan: es más, las más de las veces soy yo la que responde espontáneamente. Pero aunque he cambiado mucho, mis esquemas mentales siguen siendo los propios de una persona introvertida y retraída. Aunque ahora me haya convertido en alguien que podría pasar en determinadas situaciones por extrovertida e incluso lanzada, no soy más que una tímida que lucha cada día por dejar de serlo. O mejor dicho, por que el hecho de que la vergüenza o la cortedad no limiten mi vida, ni me angustien, como lo hicieron años atrás. Y lo he ido consiguiendo, poquito a poco, casi sin darme cuenta, integrando cada pequeño logro en mi día a día, sin apenas darle importancia.

Apuntarme a clases de teatro ha sido una prueba más de este cambio. O quizás la prueba final. Porque la idea de ponerse delante de un público y actuar es un reto intimidador, incluso para una ex-tímida. Por mucho que haya cambiado, la posibilidad de enfrentarme a un texto y a interpretarlo en público me asusta, pero es un miedo que no me paraliza, sino todo lo contrario. Sé que puedo hacerlo, e intuyo que incluso bien, y eso me empuja a seguir, aunque a veces los resabios de antaño me hagan quedarme en una esquina y mirar lo que hacen los demás. No me asusta lo que los otros puedan pensar de mí (mis compañeros son tan pardillos como yo misma), ni siquiera temo a las actuaciones de cara al público (¿qué me importa lo que piensen de mí gente que no conozco, una masa de ojos mirando desde la oscuridad?). Lo que, como ayer comprobé en clase, da auténtico terror, es otra cosa. Algo que ya sabía en la teoría, pero que pude experimentar en mis carnes de la manera más intensa y reveladora. El material con el que juega un actor es altamente inflamable y delicado: los sentimientos. Zambullirse en uno mismo y empezar a sacar emociones del fondo de tu alma puede ser una experiencia dura. Intensa y reveladora, sí, pero también dolorosa. Hay que ser muy fuerte para poder hacerlo, sobrevivir al mal trago y después reciclar todo eso creando un personaje diferente a ti, con vida propia, con latido. Y precisamente eso es lo bonito. Lo apasionante de actuar. Ayer lo sentí por primera vez, de verdad, en directo. Y fue horrible y maravilloso. La tímida que tenía casi olvidada apareció de nuevo, pero se hizo a un lado, me miró de frente y me recordó que si estaba ahí era precisamente por ella. Por su tenacidad. Por su incapacidad para resignarse a vivir a medio gas. 

Sólo fui capaz le darle las gracias. Las lágrimas me impidieron hacer nada más.

11 comentarios:

Pep dijo...

Todo un viaje interior...

Próxima parada: cuando ni te des cuenta de que estas haciendo el ridiculo (pequeño)

Mudar la piel siempre duele.

Juanjo_ML dijo...

Yo no podría hacerlo, imposible

Teresa, la de la ventana dijo...

Jajaa... Deja que lo dude, Pep. Mi sentido del ridículo, como buena española, es grande. Si voy controlando el ruborizarme, ya lo doy por bueno.

Volví, Peñas. Y creo que sana y salvo.

Yo soy la primera sorprendida, Juanjo.

Paco Principiante dijo...

Teresa, dos cosas,

1) Con el primer párrafo, por un momento pensé que estabas hablando de mí. Lo juro. Cuando le digo a la gente, ahora que me ve tan aparentemente extrovertido, que no hace tanto que me daba vergüenza bajar a la calle, y que para mi era un suplicio que mi madre me mandase a comprar algo, se creen que es mentira, que es una pose o algo así. Pero el trabajito que me ha costado...

2) Supongo que en ese arte dramático al que te apuntaste haréis algo para el fin de curso (incluso antes). Si va a tener asistencia de público, te pido que no dejes de avisar con cierta antelación del lugar y la hora, lo mismo ya me pones cara. :)

neoGurb dijo...

Cuidadín con el tío Stanislavski: a ver si esa que no se sonroja, en lugar de Teresa se llama Juana de Arco o así... :-)

Teresa, la de la ventana dijo...

Por eso, Paco, decía que mi timidez es de libro, la clásica, esa que te amarga la vida si no le pones freno. En cuanto a las funciones de fin de curso, hasta tercero no hay obra, pero sí que haremos recitales de poesía y similares, con público. No sé dónde vives, pero recuerda que yo estoy en Las Rozas... ¿No te pilla muy a trasmano?

No, Neo. Convivo con ella a diario. Sólo que el otro día la ví al lado de la que fui, y el contraste me impresionó mucho.

Alice vio la luna... dijo...

Una experiencia preciosa, Teresa. Me encantaría poder ir a clases de interpretación. Sé que también podría hacerlo y me ayudaría a vencer muchos temores.

Un beso fuerte,

Anónimo dijo...

Te contaré un secreto. Todas las mujeres hemos sido tímidas en algún momento de la adolescencia, (las que peor lo han o hemos pasado somos las que ya llevábamos la maleta cargada antes del acné, pero todas hemos sido tímidas). El secreto está en que si se nota, no importa. Hay que continuar. Actuar es una buena cura, por tratar con sentimientos como dices, pero casi casi por shock :). A qué cantidad de cosas que te has apuntado.

Susana

Paco Principiante dijo...

Las Rozas no me pilla nada lejos, porque como siempre calculáis los de Madrid, vayas donde vayas, vengas de donde vengas, todo esta "a una media hora"...

Teresa, la de la ventana dijo...

Pues ya te contaré a fin de curso, Susana, pero de momento me está gustando, aunque ya no sea un medio para curarme la timidez, para eso llega un poco tarde.

Es verdad, Paco. Lo de la media hora es tan madrileño... Jajaja... Nunca lo había pensado, pero es muy, muy cierto.

Carmen dijo...

¿ Puedo preguntarte dónde das clase? No me refiero al sitio concreto (calle, etc), sino si se trata de una asociación privada, o publica, o de amigos... Y dónde lo has encontrado? Si sois todos aficionados, quién os da clase...

Gracias!