jueves, 10 de noviembre de 2011

¿Corto o largo?


El mundo se divide en dos tipos de personas: los que se cortan el pelo, y los que se lo dejan crecer. Los impacientes, amigos de los resultados inmediatos y visibles. Los del "ahora" y "ya, que p'a luego es tarde". Entrar en la peluquería con la melena por los hombros y salir con la nuca despejada. Antes y después. Dicho y hecho. Luego están los otros, los que también quieren cambiar su aspecto, pero saben que no siempre es tan fácil como meterle la tijera y listo. Es necesario saber esperar, soportar meses mirándose al espejo sin ver ningún resultado mientras sucede: va creciendo, poquito a poco, aunque tú no lo veas. Soportar la desesperación de ver que no hay manera de hacerse una coleta por más que lo intentes, porque todos los pelos se escapan de la goma. Y lo que es peor, cuando tu objetivo es que la longitud de tus greñas sea lo mayor posible, tienes que cortártelas otra vez, cuando al fin observas que sí, que ha crecido un poco. Porque hay que igualar esos mechones irregulares que se empeñan en no rozarte los hombros, y cortar lo que tanto ha costado esperar: es preciso sacrificar unos centímetros preciosos para un resultado mejor. Un nuevo reto a tu paciencia. Un paso adelante y dos atrás.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Jo, cómo está de dividido el mundo. Yo tambien tengo mi versión, los pelosfáciles, los pocopelos y los míos, y siendo del pais de los pelos mediterráneos que dice elvive, qué mal que se corta y se trata este tipo de melenas aqui.

Susana

Peque dijo...

Lo fundamental es un buen peluquero

José Miguel Ridao dijo...

Pues yo no debo de estar en este mundo, porque no me lo corto, y si me lo dejo crecer no sale na. Lo de la melena por los hombros me queda ya a unas pocas décadas de distancia. En fin...

Ah, y ese corte que luces "luce" muy bien.

Toy folloso dijo...

Autoretrato del cogote de imposible realización masculina (tenéis el codo mucho más elástico de ejercitarlo con los cierres del sujetador....).

Juaaa, juaaaaa.

Teresa, la de la ventana dijo...

Uys, Susana, si nos metemos en tipos de pelo sale un tratado, hasta con matices psicológicos y sociológicos...

Yo creo, Peque, que lo fundamental es que haya pelo, ¿no¿

Justamente, Ridao, siempre me habéis dado penica los tíos, por lo traumático que debe ser haber peinado melenita heavy en vuestros años mozos y terminar con el famoso rapado-asi-no-se-ve-que-estoy-quedandome-calvo-a-pasos-agigantados. Pero bueno, también es justo: así se compensa la putada de la menstruación... Jajaja...

Te equivocas, Toi, no es un autoretrato.