miércoles 23 de noviembre de 2011

Palabras odiadas y odiosas (II): "Hedonista"

Emblema de la Real Academia Española
    REAL  ACADEMIA  ESPAÑOLA
    DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA - Vigésima segunda edición 



hedonista.
1. adj. Perteneciente o relativo al hedonismo.
2. adj. Partidario del hedonismo. U. t. c. s.
3. adj. Que procura el placer.

Creo que pocas cosas hay más justificables y dignas de esfuerzo que la búsqueda del placer. Somos carne mortal, perecedera y con fecha de caducidad ignorada, lo cual legitima aún más ese intento de gozar antes de que sea tarde. Es lógico huír del sufrimiento del valle de lágrimas, sobre todo cuando pruebas lo buena que es la otra cara de la moneda, la del placer. Es entonces cuando, con razón, quieres repetir el goce de experimentar el gustito que, a veces, es capaz de dar la vida. Tan perra, pero también tan generosa cuando le da la gana...

Por eso, porque tengo mucho más de epicúrea que de estoica, no me explico cómo puede darme tantísima grima la palabra "hedonista". Quizás por el tonillo de suficiencia con el que mucha gente lo pronunca, incluso de cierta superioridad, como si tuvieran el secreto de algo que el resto de los mortales ni siquiera podemos imaginar y, que, por supuesto, no piensan desvelarte nunca, a ver qué te has creído. Y mi mente, no puede evitarlo, imagina lo peor: un sibaritismo refinado y lujoso, con un punto hortera y kitsch, y perverso, muy perverso. Malo, retorcido, egoista, sin pensar en el daño que pueden hacer para llevar su disfrute del placer al límite.

Sí. Va a ser eso. No me fío de los hedonistas, tan orgullosos de serlo. Es más, me dan mucho, pero mucho miedo.

6 comentarios:

Bichejo dijo...

A mí me da la sensación de que normalmente el que pronuncia la palabra "hedonista" lo hace en tono de reproche a otro...

No es una palabra que use, en absoluto, precisamente por esa connotación negativa que tiene.

Aunque estoy muy a favor del ocio de calidad.

José Antonio Peñas dijo...

¿No recordáis al Robot hedonista de Futurama? Cuando Bender daba su discurso sobre el medio ambiente y decía ¡Los robots somos culpables por nuestro derroche! (sobre todo tú, Robot hedonista) y en el episodio final de la 4ªT, cuando el RH se excitaba viendo la ópera de Fry y gritaba ¡Qué belleza! ¡Esclavos, cubridme de chocolate!

Prefiero describirme como epicureo,cuando lees al viejo samita aprendes mucho sobre el sentido del placer.

Teresa, la de la ventana dijo...

Exacto, Bich. Es ese tonillo el que me exaspera, como de "Uf, si tú supieras... Conozco placeres que tú, pobre desgraciada, no catarás jamás". Me cabrea mucho esa gente, porque seguramente sea él quien ni se imagina.

Pues no, nunca seguí Futurama, Peñas. Pero un robot hedonista puede ser el colmo ya... Aunque con el chocolate, ¿no se le oxidarían los circuitos? :-P

Sara M. dijo...

Pues yo si sé de dónde viene mi odio: de la cerradísima educación en un colegio en el que, hedonismo era igual al mayor de los pecados.

Anónimo dijo...

Un hedonista, como bien se dice por ahí, lleva el placer al límite, en ocasiones. Pero, en cierto modo, vive por y para. La ataraxia y el placer en sociedad poco tienen que ver con el hedonismo, si bien son fundamentales en lo epicúreo.

Con esto quiero decir que, en tanto que Placer, el hedonista es un obispo, mientras que el epicúreo,un beatillo.

Bender es un caradura muy simpático. Los que no son tan simpáticos son los depravados de Sodoma de Pasolini. Ahora que claro, en un término tan amplio, cada uno hace participar de él lo que le viene en gana.

Excelente blog,

un saludo.

Teresa, la de la ventana dijo...

Uf, Sara. Es que telita marinera con algunos colegios y la noción de culpa... A fuego nos la grabaron.

Pues estoy de acuerdo contigo, Anónimo. Pero creo que mi manía viene dada por la superioridad que esgrimen los que usan la palabreja. Y me cae gorda la gente que me mira por encima del hombro, qué le vamos a hacer. Sobre todo cuando no hay motivos. Gracias por tu visita y bienvenido.

 
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