martes, 1 de noviembre de 2011

Pensamientos (y no son flores)


Hay pensamientos que se instalan en tu cerebro, y echan raíces. Agarran con facilidad, como la hierbabuena, o las matas de fresones, y se van extendiendo poco a poco, hasta que lo ocupan por completo, de tal manera que los demás pensamientos terminan por quedarse sin sitio, sin aire, sin vida, y sólo una cosa ocupa tu mente: ésa. Una vez que una idea invasora empieza a crecer, no hay manera de pararla. Lo malo es cuando es negativa. Los intentos de sacarla de nuestra mente, serán inútiles: no hay mejor abono que la resistencia para que una idea fija florezca aún más esplendorosa y asfixiante. Afortunadamente, el mecanismo es el mismo cuando se trata de cosas buenas. Mientras querramos mantenerlas ahí, en lo más hondo de nosotros, tomando posesión de nuestra mente y de nuestra alma, seguirán ahí, echando ramas nuevas que treparán por todas partes. Hasta que no recordemos lo que era nuestra vida antes de aquello.

1 comentarios:

Teresa, la de la ventana dijo...

Ahora mismo tengo el terreno limpio de malas hierbas, Peñas. Y las buenas ideas siguen trepando, y floreciendo. Es genial.