lunes, 21 de noviembre de 2011

Quien bien te quiere...


Quien bien te quiere no te dirá en muchas ocasiones lo que quieres oír. No te fíes de quien sí lo haga, lo haga siempre y además presuma de que hacer eso, alegrarte los oídos, es una prueba de lo mucho que significas para él. Si alguien te aprecia de verdad, te dirá en cada momento lo que debes escuchar, lo que realmente te hace falta que te pongan delante, por muy crudo que sea. Verdades que, en ocasiones, no coincidirán con tus ideas, y menos aún con tus deseos, pero sí con tus verdaderas necesidades. Que luego tú hagas lo que te parezca con su opinión es harina de otro costal.

A veces, las palabras venidas de alguien a quien le importas son como esos jarabes nauseabundos, imposibles de tragar sin que te den arcadas, que te destemplan y sabes que te dejarán un cuerpo de jota durante un buen rato, pero que te tomas obedientemente, cada ocho horas, porque aunque te repugnan, en el fondo sabes que te harán efecto. Te los tienes que tomar, y lo haces, aunque después, a escondidas, rebelde y en tus trece, te zampes un helado de tres bolas. Habrá veces que tengas suerte y te libres de las anginas. Otras, no.

Y será entonces, en el momento en que te pegues la costalada, cuando el que de verdad te quiere seguirá a tu lado. El y nadie más será quien se encargará de prepararte leche caliente y arroparte bien. Y porque te quiere de veras nunca, jamás, te dirá (aunque podría) eso tan molesto y tan cierto que sabes que, por borrico y cabezón, te merecerías escuchar:

"Te lo dije...".

5 comentarios:

Bichejo dijo...

Es difícil escuchar ciertas cosas, y también es difícil decirlas.

Yo no suelo aplicarlo mucho, una mala experiencia me ha hecho escarmentar y salvo unas pocas excepciones, cuando me piden opinión, suelo reforzar la opinión del que pregunta. No me compensa.

Bichejo dijo...

Y comento otra vez, porque no le di a lo del seguimiento.

Teresa, la de la ventana dijo...

Claro que es difícil, Bich, pero yo creo que por eso te da la medida de lo que ese alguien que te dice o te escucha es para ti. Y eso, aunque jodido a veces, es importante. A mí no me compensa alimentar una actitud en la que no creo. Aunque me salpique y me perjudique. Soy de las que piensan que mejor una vez amarilla que ciento descolorida.

Bichejo dijo...

En realidad estoy totamente de acuerdo contigo.

Otra cosa es que a mí me trajo una muy mala experiencia...y claro, pues al final reservas esas cosas para las pocas personas que saben que les quieres tanto como para a veces decirles algo que no quieren oir. Porque es mucho más fácil no hacerlo, ya que el otro debe estar dispuesto a oirlo y a aceptarlo como la muestra de cariño que es.

No voy dando mi opinión sincera a cualquiera, suena fatal pero ya lo dije una vez: si la opinión es como el culo (que todos tenemos uno) antes de darle una opinión sincera a alguien me pregunto si le enseñaría el culo. Es un truco tan cutre como efectivo.

Teresa, la de la ventana dijo...

Es que ahí has dado en el clavo, Bich. Justamente, desde el título puntualizo en que esto es aplicable a "quien bien te quiere". Si la persona ni te va ni te viene, no pasas el mal rato, porque sabes que no lo apreciará, al contrario. Por eso es tan buen termómetro de lo que alguien representa para ti o tú significas para alguien. Si puedes escuchar cualquier cosa o decírsela a alguien, no lo dudes: tienes un amigo y, por ende, un tesoro en tu vida.