Una de las primeras cosas que marcaron el inicio de este año moribundo y de esa nueva etapa fue decidirme a tener perro. Algo que siempre había deseado pero que nunca pudo ser. Ni mi madre me dejó cuando vivia con mis padres, ni mi marido quiso jamás oir nada relacionado con tener ningún tipo de mascota. De repente me vi libre de hacer lo que quisiera. Y lo hice. Porque quise y porque lo necesitaba. Y así llegó Lea. Una compañera loca y maravillosa, que hace que nunca me sienta sola, ni me aburra. Es mucho mejor de lo que había podido soñar cuando miraba con envidia los perros de los otros. La quiero horrores, y los cuatro días que acabo de estar separada de ella han sido una muestra de que ya no puedo pasarme sin su compañia.
Este año que acaba me sirvió para reubicarme y, sobre todo, para redescubrirme. Encontrarme con una vida por delante diferente a la que dejaba atrás. Y con una Teresa distinta, también. Dispuesta a abrir su horizonte y disfrutando a cada paso de ese nuevo camino. Durante este tiempo, la solitaria chica que miraba por su ventana ha salido fuera y de pronto se ha dado cuenta de que el mundo es un lugar en el que también hay un hueco para ella. Y, paradójicamente, este blog ha tenido bastante que ver. Porque gracias a él conocí a la persona de cuya mano empecé a salir y a abrir mi círculo de amistades y conocidos hasta unos límites sin precedentes en mis cuarenta y cuatro años de vida. La mano que me tendió Jose Antonio Peñas, aparte de llevarme a comprobar que detrás de un bloguero brillante está una persona maravillosa y un amigo de los de verdad, me ha llevado hasta un buen puñado de personas que, sin casi darme cuenta, han entrado en mi vida y la han enriquecido muchísimo. La gente de la Conspiración Atea para la Dominación Mundial me recibió con los brazos abiertos, igual que los de los Beers for Science o los Escépticos en el Pub. De pronto, y gracias a mi actividad en Twitter, descubrí a vecinos de mi pueblo que de otro modo jamás me hubiese cruzado (o sí, pero sin contacto alguno, evidentemente). Y a lo tonto, una de esas vecinas se está convirtiendo en una de esas amigas de verdad tan escasas y tan necesarias... (un abrazo enorme y mil gracias, Itzi...).
Retomar los estudios también ha supuesto un cambio importante. Descubrirme otra vez haciendo deberes, siendo delegada (en Arte Dramático) o haciendo más amigos entre mis compañeros de clase ha sido una grata sorpresa, no por esperada menos grata. Me siento a gusto de nuevo en las aulas, aprender me sigue pareciendo una aventura apasionante, y creo que cuando termine inglés y francés me apuntaré a alemán o italiano. O a los dos. En cuanto al teatro, he visto que soy capaz de hacer cosas inimaginables hace nada (mi performance haciendo de taza pizpireta aún me tiene alucinada...), sin pizca de corte y disfrutando al máximo de algo que desconocía por completo de mí misma.
En fin, que sólo tengo buenas palabras para este año que hoy dice adiós. Lo que podía haber sido un año de tristezas y depresiones ha sido todo lo contrario. Unos meses necesarios para reestructurar mi mente y mi vida, llenos de proyectos, alegrías, descubrimientos e ilusiones. Con que 2012 fuera la mitad de bueno, firmaba ahora mismo.






19 comentarios:
Me alegra leerte tan llena de vitalidad. Feliz 2012, mil besos.
Hace un año hablamos de mirar hoy hacia atrás. Hoy lo hacemos y después de todo podemos decir que sí, ha merecido la pena.
Gracias, Juanjo. Te deseo lo mejor, te lo mereces.
Pues sí, Jose, la verdad es que releer aquel post y tus comentarios da cosica. Quién nos lo iba a decir, ¿verdad? Te debo mucho de lo bueno que me ha pasado este año. Gracias mil por tu generosidad y por tu cariño.
Quererte es natural, basta con conocerte. Lo difícil sería no hacerlo.
Pero, bueno, Teresa, ¿no decías que inglés y francés al mismo tiempo eran demasiado? Y ahora hablas de alemán e italiano a la vez..., ¡eres incorregible!
Me alegro mucho de leer esta explosión de vitalidad.
Te deseo un año 2012 lleno de aventuras, descubrimientos y amor.
Hazle una carantoña a Lea de mi parte y recibe un abrazo para ti.
¡Y contarás con nosostros por muchos años, compañera co-conspiradora! ¿o era conspitariz?... XD
Bueno, mientras no vuelvas a cometer el craso error de sentir lástima por la Etxebarría, claro.
¡Feliz año nuevo!
quise decir "conspiratriz" ¡qué complicado!
Ayssss... Qué ilusión más grande! Uno de los dominadores en mi blog... Gracias, Nacho. Me hacéis sentir muy a gusto. En cuanto a la Etxebarria, la próxima vez intentaré no ser "todo amor", como me dijo Rebeca el otro día... ;-P
Angela, llegar hasta ti (mejor dicho, que tú llegaras hasta mí...) ha sido una de esas cosas mágicas que tienen los blogs y que no pasarían de no existir. Aun recuerdo aquel correo tuyo, cargado de afecto, que me dejó tocada durante unos días. En el mejor de los sentidos, ¿eh? Porque, otra vez, me di cuenta de que el mundo está lleno de buena gente. Y curiosamente, me estoy cruzando con mucha de ella. Gracias. También te deseo lo mejor para ti y para tu gente. Un beso grande.
Mira que te gusta hacerme soltar la lagrimita (cosa no demasiado complicada).
Me halaga que cuentes conmigo y que estés tan sumamente engañada.. jiji
Sigue expandiéndote, sigue repartiendo ese brillo en la mirada, esa magia y esa chispa que tanto nos ilumina.
Gracias Peñas, por presentarme a esta joya.
Oceanísimos.
PD: Lea es como su dueña, adorable, achuchable y divertida.Aqunque en versión 45 rpm.
Teresa, "malegro", como dicen por mi tierra.
Vamos, que te empezaremos a llamar a partir de ahora "Teresa la de la puerta abierta..."
Un abrazo y Mejor Año 2012.
Cuantas veces nos tenemos que reinventar a lo largo de la vida, que siempre hace bueno el dicho aquel del no digas de este agua no he de beber. Jamas sabemos que nos deparará el destino, que momentos gratos, que situaciones de dolor y angustia y por ello lo importante es renacer de las cenizas, asunto este que has logrado solventar con éxito. En tu interior tienes la fuerza para lograr lo que desees. Yo te envío deseos de ventura y felicidad y a vivir que son dos días.
Yo también me alegro muchísimo de verte tan bien, Teresa. Además de la generosidad y el cariño de tus amigos, y qué buena suerte es cruzarse con personas que valen la pena, también tú afrontaste las cosas con una fuerza y unas ganas de recuperar la luz que, visto desde fuera, podría convertirse en algo terapéutico para personas a quienes les ha pasado lo mismo que a ti. Durante este año has demostrado que se puede ser valiente sin perder la fragilidad, algo que resulta francamente esperanzador.
Te deseo que este año que comienza no haga más que aumentar los motivos para tu alegría. Que seas feliz, Teresa. ¡Feliz año nuevo!
Feliz año, Teresa. Me alegro mucho por ti.
Ays, Itzi. Conocerte ha sido una manera estupenda de cerrar el año. Gracias a ti por confiar en mi sin apenas conocerme.
Paco, mira que eres majo. Gracias a ti, ahijado mío... :-)
Bueno, Mauro, supongo que, como he dicho otras veces, sólo es necesario verte en una situación que realmente reclame tus fuerzas para que éstas salgan, y te sorprendan incluso a ti. Gracias por tus buenos deseos.
Jesús, como casi siempre me dejas sin palabras con las tuyas. Gracias, gracias, gracias.
Gracias a ti, Carmen. Yo también te deseo un gran año.
Seguro que no será la mitad, que será el doble...
Feliz año...con buen humor y buena salud. Y lo demás ya te lo andarás, que te veo con fuerzas. Y un beso a Lea.
Susana
Pues ojalá lo sea.
Me alegro mucho de que puedas mirar atrás a este año pasado y veas eso.
Un beso.
Publicar un comentario en la entrada