jueves, 22 de diciembre de 2011

Miradas

 Me gusta mirar a los ojos de la gente porque no engañan. Es difícil mentir con la mirada: un parpadeo inoportuno puede delatarnos más que las palabras más elocuentes. Igual que las manos no perdonan y confiesan sin piedad la edad de sus propietarias más operadas, los ojos juegan malas pasadas cuando se intenta disimular. Lo mejor es que muchas personas creen que sí, que controlan, y es divertidísimo ver cómo sus palabras desmienten lo que sus ojos dicen sin poder evitarlo.

Por eso pienso que es tan importante mirar a los ojos y calibrar qué o quién tienes delante a la hora de conectar o no con una nueva persona. Porque una mirada sostenida o no, o un guiño oportuno pueden ser la clave y marcar para siempre el desarrollo de los acontecimientos.

Lo he comprobado no hace mucho...

5 comentarios:

Ángela Marcos dijo...

A mí también me gusta mirar a los ojos de la gente cuando hablo con alguien. Con algunas personas, es imposible, pues cierran los ojos al hablar. Da la impresión de que en realidad no quieren comunicarse, de que se cierran completamente al mundo exterior, aunque a veces pienso que a lo mejor necesitan abstraerse de los que les rodea para conectar mejor con sus propios pensamientos.

Mauro Navarro dijo...

No me gusta la gente que no mira a los ojos. Suelen ser ademas los que disponen y ordenan siendo infinitamente mas tontos que aquellos a quienes les están mandando. Siempre tengo la costumbre, acrecentada con el paso de los años, cuando a las cuestiones de la dignidad afecta, de defender lo que pienso de cara, mirando al oponente a los ojos(... por regla general mi amantísimo patrón), y casi siempre desvía el mirar a los cerros de Ubeda, incapaz de defender lo indefendible. En la mirada está la esencia de la persona Teresa. Un saludo y que seas feliz.

Itzi dijo...

Me gusta. Me gusta. A ver si me ponen wifi ya en casa y me leo y releo tu blog. Jo. Eres un tesoro con un montón de sorpresas ; )
Las miradas dan mucho juego, confianza, complicidad, desprecio, miedo, lujuria, cualquier cosa, pero transmiten. Y lo importante es sentir.
Gracias por tus letritas.

Paco Principiante dijo...

Yo miro a los ojos, pero a veces me resulta imposible mantener la mirada de algunas personas.
Y no sé por qué. Depende del momento, de mi, de esa persona, de la situación. Bajo la mirada. Hago como si ordenase las cosas...

Teresa, la de la ventana dijo...

A mí me ponen muy nerviosa las que cierran los ojos, Angela. Uf. Qué mal.

Fijate, Mauro, no había asociado nunca el no mirar a los ojos con el poder. Me fijaré la próxima vez.

¡Itzi! ¡Tú por aquí! Qué alegría más grande. Entre otras muchas cosas, tú molas porque sí que miras a los ojos. Y bien bonitos que los tienes, dicho sea de paso.

Bueno, Paco, es que hay gente que intimida un poco... Hay miradas que si no matan, le falta poco...