lunes, 13 de febrero de 2012

Disfrutando del momento


Supongo que resulta bastante egoista andar por la vida con una sonrisa cuando el mundo convulsiona ante tus ojos, pero no puedo evitarlo. Ahora me toca vivir un momento dulce, y me las arreglo para que los problemas de los demás me toquen, pero no me mojen, como el agua que salpica a las plumas de un pato. Cada vez pongo menos la televisión (¿Dónde quedaron aquellos tiempos en los que no perdonaba los telediarios en su primera y segunda edición?), pero es que además tampoco compro periódicos los domingos, ni pongo la radio. Me entero de que el mundo sigue girando porque cada cierto tiempo se hace de noche y luego de día otra vez. Las noticias llegan a mi en su mayor parte a través de las redes sociales, y me preocupan cuando son malas, claro, pero sólo un rato. Encuentro placer en las pequeñas cosas, en el corto plazo, en lo inmediato: un bizcocho esponjoso compartido con una amiga, un lametazo de mi perra mientras leo con ella tumbada a mi lado, una puesta de sol rabiosamente naranja vista desde mi terraza. Mis ambiciones se reducen a seguir proporcionando felicidad a la gente que se lo merece, dejando que me quieran y agarrándome a lo mucho bueno que me rodea. No está bien decirlo, pero no hacerlo sería negarlo: soy feliz.

8 comentarios:

Angela dijo...

Yo también. Ya lo era, pero desde hace dos días, lo soy más: ha nacido mi primera nieta.

Phaskyy dijo...

Me alegro mucho Teresa.

Sigue disfrutando de esos atadeceres que ,gracias a Dios no han sufrido recortes y seguirán siendo todos los días para nuestro disfrute.

He visto tu bizcocho, pero paso de hacerlo. Llevo un mes sin fumar y me estoy poniendo......

Un abrazo

Aphra Behn dijo...

:)
Te mereces la felicidad.

Teresa, la de la ventana dijo...

¡Muchas felicidades, Angela! Cuánto me alegro por ti.

Gracias, Phaskyy. Sí, de momento, son gratis. Esperemos que no se saquen de la manga un impuesto por poder verlos y nos lo cuelen por algún lado... En cuanto a tu mes sin fumar... ¡ánimo! Cuando lleves un año, haces mi bizcocho para celebrarlo.

¡Aphra! No te imaginas la ilusión que me hace verte por aquí. No sé si me merezco todo lo bueno que me está pasando ahora. Tampoco creo que me mereciera lo malo de antes. Pero sí que me parece que soy capaz de disfrutar mucho más ahora por haber vivido lo de entonces. Valoro todo mucho más. Es como verlo todo con ojos de estreno, como si el mundo estuviese recien desempaquetado. Y es genial. ¡Bienvenida a la ventana!

Miriam dijo...

No hija, de sentirse culpable nada...

marcelo dijo...

Siento algo semejante a lo que bien comentas. La vida cambia de repente y comienzas a ver el mundo de un modo diferente. Te das cuenta de lo que verdaderamente importa. Lo que nos rodea y el justo momento y; las carencias, que, pudiesen en algún momento solucionar y reconducir la vida.

un abrazo y buen día.

Teresa, la de la ventana dijo...

No queda bien decir que te afecta poco lo que pasa fuera porque estás muy a gusto con lo de dentro, Miriam. Pero ya ves, yo necesito decirlo. Y lo digo.

Así es, Marcelo. Cuando aprendes a relativizar, disfrutas mucho más de la vida. Aunque la lección es dura. Bienvenido a mi blog.

Portorosa dijo...

Pues sí: con un perro también parece dar resultado :-)

Me alegro mucho, Teresa. Un beso.