miércoles, 6 de junio de 2012

Junio es el mes más cruel

Abril tiene la fama, pero si estás estudiando, Junio es el más cabrón de todos los meses. Hace calor, la vida bulle ahí fuera y a ti te toca quedarte encerrado entre cuatro paredes mientras todo tu ser se rebela por salir. Los exámenes se acercan a pasos agigantados mientras tú avanzas a trompicones por el temario y la vista se te va de los apuntes a la ventana, sin que puedas remediarlo. Esa sensación de falta de tiempo, de cerebro tan impermeable como las plumas de un pato, de querer huir, se apodera de ti, sobre todo si eres responsable y te gusta hacer las cosas bien, pero no has estudiado al día y de pronto sólo tienes una semana por delante. La edad no lo soluciona: el toro me ha vuelto a pillar, y sigo tan angustiada ahora frente a mi taco de apuntes de vocabulario y gramática ingleses como cuando estudiaba a Hegel o "La Celestina". Aprender es apasionante, pero pierde mucha gracia en el momento en que te toca demostrarlo en un examen.

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