domingo, 17 de febrero de 2013

¿De verdad se liga más con un perro?


No. O al menos, yo no. Mi éxito con los hombres desde que tengo perro no ha aumentado ni un ápice. No se me acercan tíos macizos con perros divinos, ni uno en dos años. Me temo que ésa es una leyenda urbana desilusionante, promovida seguramente por los fabricantes de pienso. La gente habla más conmigo, eso es cierto, pero en su mayor parte se trata de señores mayores con perretes pequeños y manejables. Personas con todo el tiempo del mundo, a las que no les importa pegar hebra, al contrario. La juventud suele tender a los perros grandes, a los que pasea con cara de mala hostia, como si no les quedara otro remedio (y no les queda...), y lo hicieran con tantas ganas como de que les metan astillas entre las uñas. Hay dos tipos de dueños de perros claramente diferenciados: los que están encantados con ellos y los que de buena gana los empaquetarían y los harían esfumarse de sus vidas si fuese posible hacerlo con un pestañeo. Los primeros quieren a los bichos y lo demuestran. Pasean con ellos con cierto aire alegre y relajado. Aunque sea para dar la vuelta a la esquina. No baten palmas por tener que bajar a la calle con frío pelón o calor aplastante, pero no les importa, o sí, pero les importa más que sus chuchos estiren las patas y se aireen un poco. Creo poder afirmar que los bajarían igualmente aunque los canes no tuvieran que hacer sus necesidades en la calle. Los segundos tienen el arrepentimiento en la cara, mezclado con la mala leche. Cogieron un perro que ahora mismo les supera, les agobia y les incordia más que les gratifican sus lametones o miradas cariñosas. Pasean andando muy rápidamente, con ganas de hacer lo antes posible un paseo que además se adivina largo, porque suelen ser perros que precisan desgastar energía antes de volver a subir a su casa. No estoy diciendo que estos amos no quieran a sus perros, los mantienen a su lado, bien cuidados, pero se nota que están hasta el último pelo de ellos. Y los tendrán hasta que se mueran, pero seguramente no cogerán ninguno más. Suelen ser los que no recogen sus tonelíticas mierdas, y las dejan en las aceras o en los descampados sin la más minima vergüenza. ¿Les resultará humillante agacharse para recoger los moñigos de sus perros? Es posible.

Ni que decir tiene que los pocos amos de perro con los que entablo conversación en mis salidas caninas son del primer grupo. Los del segundo ni me miran, y si mi perra se intenta acercar a sus bichos, andan más rápido, los apartan o cruzan a la otra acera. 

Y no, no me gustan los hombres mayores, así que sí. Sigo sola.

9 comentarios:

Jean Bedel dijo...

Teniendo en cuenta que quedamos en agosto pasado para que se conocieran Kaiser y Lea, doy por hecho que la frase "No se me acercan tíos macizos con perros divinos, ni uno en dos años", me aplica al 100%. No estoy macizo y pertenezco al grupo 1, pero en el fondo soy un solete no? :-P

ME alegro que vuelvas a abrir la ventana jefa. Kisses JB

Teresa dijo...

A ver, es que tú y yo quedamos expresamente, no te me acercaste sin conocerme de nada, que es a eso a lo que me refería. Y por supuesto que eres un solete, en el fondo y en la superficie. ;-)

Bueno, yo creo que las posibilidades son las mismas que en otro "habitat", incluido éste. E idénticas las de fracasar o acertar.

Jean Bedel dijo...

Lo dicho, socializar sacando a los perrones sí, hablar con gente, mogollón. Ligar, yo creo que no.

Gracias por lo del fondo y la superficie :-)

violetazul dijo...

Estoy de acuerdo... Socializar sí, ligar ligar... pues no...
Y lo del bebé es igual... He paseado con perro y niña y nada...
Me parece que tanto el bebé como el perrete, es un arma para ligar en caso de que los pasee un tío.
;)

Paco Principiante dijo...

Y con un blog....

¿se liga con un blog, Teresa?

Teresa dijo...

Pues me parece que tampoco, Paco... :-P

Toy folloso dijo...

Toy contento de reencontrarte.

En algunos casos está justificado no recoger el "regalito" del perro....

Ángela dijo...

Un perro te limita muchísimo, Teresa. Es decir, lo más lógico es que cuando vas con tu perrita se te acerquen otros propietarios de perros, con lo cual quedan fuera tooooodos los que no tienen perro o no lo están paseando en ese momento. Y además, de los que llevan perro, solo se te acercan los de los perros pequeños porque tu perrita es pequeña. O sea, más limitaciones. Y para remate, si alguno quisiera acercarse por ti, ya sabe de antemano que le tienen que gustar los perros. Limitación total. Sin embargo, si te conoce sola y se enamora de ti, una vez que está cegado por el velo del amor, se enamorará de Lea sin remedio.

Teresa A. dijo...

Juassss... Eres tremendo, Toi. :-P

Pues menos mal que no ando buscando desesperadamente, Ángela, porque me parece que lo llevo chunguísimo... :-)