jueves, 14 de febrero de 2013

Pues no, resulta que no era el fin...


... porque aquí estoy otra vez. Y reconozco que con un poquito de vergüenza, porque en cierto modo me siento como esos toreros bocachanclas que dicen que se retiran y vuelven a la siguiente temporada. Ellos no sé si sólo lo harán por el dinero, pero en mi caso es por un ataque de nostalgia que me ha tumbado esta mañana. Y que me temo que llevaba cociéndose meses... Pero bueno, como esta es mi casa y tenía la llave, hago uso de ella y abro otra vez con un poco de miedo de encontrarme esto lleno de polvo y telarañas, pero contenta de sentir de nuevo el aroma inconfundible de mi hogar. He estado por ahí, y lo he disfrutado, ha estado muy bien. Necesitaba despejarme, airearme, y lo he hecho. Pero eso no quita para que siga siendo la misma, más de interior que de exterior, y siga necesitando esta ventana desde la que mirar el mundo y reflexionar en voz alta. Como he hecho siempre. Un poco intermitentemente, pero siempre volviendo, cual hija pródiga reincidente. Soy una sentimental. Y no tengo palabra. Pero echaba de menos mi casa. Mi ventana.

Lo sé. No tengo remedio...

11 comentarios:

José Antonio Peñas dijo...

Pasar por aquí y ver la ventana abierta es una alegría, Teresa, así que se te perdonan con ganas la ausencia y el simil taurino.

Bienvenida de vuelta.

Anónimo dijo...

Soy segundo y ahora no puedo leerlo
pero deirte q aqui seguimos a pie de cañón como decíamos ayer!
me alegro un mogollón!!!!!!!!!!!!!!
Bss
ecdlc

Teresa dijo...

Pues ya veis, chicos, aquí estoy otra vez. Soy una malqueda, no sé cómo todavía me queréis ni un poquito... :-PPP

¡Gracias por pasaros tan prontito! Da gusto volver así...

Jesús Miramón dijo...

¡Qué sorpresa y qué bien!

:)

Mauro Navarro Ginés dijo...

Pues un gusto, que quiere que le diga. Será porque al lugar donde se fue feliz, en contra de la máxima sabinera, se puede tratar de volver. Ah, y no vuelva a marcharse... Saludos manchegos ...

Teresa dijo...

Ays, Jesús, soy débil...

En esta ventana, Mauro, he sido todo lo feliz que se puede ser, pero también lo más desgraciada que puedas imaginar. Pero ambas cosas han hecho de mí lo que soy ahora.

Calamidad dijo...

¡Bienvenida a tu casa, Teresa!

Teresa dijo...

¡Gracias, Cal! :-)))

Newland23 dijo...

No has sido la única que lo has hecho, así que sólo puedo decir aquello de no sabes cómo te entiendo :)

Me alegra volver a verte.

Teresa dijo...

Gracias, Juanjo. A mí también me diste un alegrón cuando volviste... :-)

Gonzalo Viveiró Ruiz dijo...

Acabo de descubrirte por tu comment el otro dia.
No sabes como me alegro, aunque te seguía en lo de la cocina, me alegro infinito que vuelvas a este.
¡¡Te echaba de menos!!