domingo, 24 de marzo de 2013

De los abrazos y sus tipos (IV): Abrazos de envolver


Tipo de abrazo caracterizado por una cierta indolencia en una de las partes, concretamente en la persona que es abrazada, motivada por un estado carencial del ánimo, melancolía o tristeza en grado variable, que lleva a la otra parte, es decir, al que abraza, a reaccionar y tomar la iniciativa. La persona envuelta en un abrazo de estas características no lo pedirá, o quizás sí, dependiendo de la necesidad de ser reconfortado y de la confianza establecida entre ambas partes. A diferencia de muchos abrazos, por no decir todos, el de envolver suele ser unidireccional: uno abraza y el otro se deja abrazar. Si algo caracteriza a este tipo de abrazo es la suavidad y la delicadeza. Un abrazo de envolver no tolera brusquedades ni apretones, características éstas que, en cualquier otro tipo de abrazo, son casi imperativos y necesarios. En los abrazos envolventes, la presión ejercida es mínima, puesto que lo que se pretende es crear la sensación, si no verdadera si muy parecida, de burbuja protectora, de nido mullido y cálido, en el que nada malo puede ocurrir. Sensación ésta falsa científicamente hablando, pero que es más que suficiente para que el abrazado termine con el espíritu fortalecido y el alma reconfortada. Es un abrazo muy recomendable por sus efectos terapéuticos y preventivos, pues además de mejorar situaciones desfavorables, sirve como vacuna para nuevos momentos críticos, ya que la seguridad de tener cerca a alguien capaz de envolverte abrazándote, anima y sosiega hasta a los ánimos más deprimidos y tristones.


(Continuará...)

1 comentarios:

José Antonio Peñas dijo...

Es un abrazo que deja una sensación de calidez que perdura mucho tiempo, en ambas partes. Habla de cariño, de confianza y de sinceridad.