domingo, 31 de marzo de 2013

Echo de menos

Echo de menos su sonrisa. Lo que más. Porque no necesitaba palabras para decirme millones de cosas con sólo sonreírme.

Echo de menos el tacto de su piel. Esa sensación de fragilidad que siempre me trasmitió y que no sabía hasta qué punto iba a ser algo verdaderamente real, y no imaginaciones mías.

Echo de menos hacer postres para él. Podría haber sobrevivido a base de flanes, arroz con leche y natillas. Daba igual lo que me esforzase en lo salado: esperaba con ansia la parte dulce y ahí era donde se le veía disfrutar de veras.

Echo de menos sus manos. Y todo lo que sabían decirme ellas solas. Y cómo mi piel respondía. Lo bien que se entendían entre ellas. 

Echo de menos sus silencios. Esos que a veces lograban exasperarme. Lo bueno era que a menudo precedían una frase inesperadamente dulce que me dejaba tocada durante días. 

Echo de menos sorprenderle observándome. Esa sonrisilla pícara cuando le pillaba. La mía al darme cuenta. El beso que le seguía. La sensación de que su vida era mejor porque yo estaba en ella.

Echo de menos decirle que le quiero. Se lo decía mucho. Sin venir a cuento. En el momento adecuado. Siempre. A todas horas. Me salía con la misma naturalidad que respirar. Así que tengo un stock acumulado que sigue creciendo y no sé dónde voy a meter.

Sí. Le echo de menos.

Mucho.

7 comentarios:

Victor Vazquez dijo...

Jo...reconozco q soy muy sensible... xo con tan poco me has transmitido tanto...Gracias...

José Antonio Peñas dijo...

Si no amaramos no sufriríamos, pero perderíamos demasiado a cambio. Esa nostalgia no existiría si no hubiera merecido la pena.

Rojo dijo...

Escribes unas cosas preciosas, niña. Nunca olvides todas esas sensaciones y esos recuerdos.

Anónimo dijo...

Me alegra mucho volver a leerte. Gracias por compartir el recuerdo de unos sentimientos tan intensos.

Jaume B.

Anónimo dijo...

Hola, te leo desde hace tiempo pero nunac me he animado a escribirte. Sólo decirte que nunca nadie me había transmitido tanto con sus palabras. No sabes con que ganas me asomo siempre a tu ventana, gracias por seguir ahí es un placer leerte.

Un saludo,
maria.

Toy folloso dijo...

Haber leído "en la salud y en la enfermedad, es lo que hay...." cuando el infortunio te dió de lleno, ha hecho que este bellísimo recuerdo que le dedicas no me haya emocionado tanto como debiera....

Teresa A. dijo...

Vaya, Victor, tú por aqui, qué sorpresa. Bienvenido.

Sí, mereció la pena, eso seguro.

Espero no olvidarlos, Rojillo, aunque duelan mucho a veces.

Y a mi verte por aqui, Jaume. Gracias a vosotros por interesaros por ellos.

Pues nada, María, me alegro de que al fin te hayas animado a comentar, y que no sea la última. Bienvenida.

Bueno, Toi, una no siempre está igual de brillante. Como tampoco lo pretendo, pues nada... Jajaja.