martes, 23 de abril de 2013

¿Día del libro? No, gracias.


En días como hoy, me siento bastante rara, porque gustándome leer tanto como me gusta, no comparto el entusiasmo febril del día del libro. Es más. me pone de bastante mala leche. Y menos aún me lanzo a comprar libros y rosas como si no hubiera mañana. Ejem, cómo lo diría. No. Ni de coña. Días como hoy tienen la virtud de estomagarme hasta lo indecible, consiguiendo el efecto totalmente contrario: que no compre nada, ni ese día ni en mucho tiempo. El efecto asqueo me dura, y mucho. Y que si por un casual  a algún despistado se le ocurre regalarme algo, es muy probable que le mire mal, y durante una temporada le tenga incluso un pelín de tirria. No entro en el juego de los días de, me niego, por norma y sistema. No me gusta que me obliguen, a nada, y el celebrar por huevos fechas en las que, de rebote y curiosamente, se consumen cosas y se gasta dinero, como que no. 

Otra cosa que vengo observando con sorpresa mayúscula es cómo desde que tengo el Kindle mi amor por el papel está desapareciendo por momentos. Me estoy descargando libros que tengo en la estantería en papel y leyéndolos en el ebook. Y los que hasta hace poco miraba con arrobado amor, me resultan cada día más indiferentes. Dudo mucho que vuelva a comprarme un libro de papel nunca más. Exceptuando los de cocina. Ya no me hace falta tocar, almacenar y sentir que poseo algo tangible. Me basta con saber que puedo leerlo, que la esencia está ahí dentro del aparatejo, sin mayor soporte ni parafernalia física.

Soy la primera sorprendida, que conste. Si me lo hubiesen dicho hace sólo cinco años, me hubiese reído en la cara del incauto. De esa y de tantas cosas que he dejado en el camino. Ligera de equipaje, hasta en eso...



6 comentarios:

neoGurb dijo...

Estamos igual: mi bibliofilia, que nunca fue demasiado grande, ha desaparecido totalmente. No quiero objetos, por preciosos que sean. No quiero libros, quiero lectura.

Calamidad dijo...

Uy, chicos, siento disentir: hay cada obra de arte en papel que en ningún kindle (hoy por hoy) se puede apreciar. Claro que la mayoría de ellos no son de mucha lectura. Os dejo un link a un libro-compendio de ese tipo de libros. ¡Una pasada!

Teresa A. dijo...

Mira, me alegra no ser la única, Neo... :-)

Ah, bueno, Cal, es que esos libros son otra historia, yo me refiero a los de leer. Siempre me han molestado las ilustraciones, hasta de pequeña. Para libros bonitos y de mirar, claro que sigue estando vigente el papel. Siempre.

Mauro Navarro Gines dijo...

Un servidor tampoco gusta de los días de nada porque me parecen inventos del Corte Inglés. Y estoy contigo en el asunto de la lectura digital, de hecho estoy decidido a realizar la compra de un libro electrónico desoyendo los consejos de mi bibliotecaria amiga del pueblo, que reniega y detesta con pasión estos aparatos, que sin duda amará el día que los conozca. O será que teme quedarse sin trabajo ?. Un saludo ...

Gonzalo Viveiró Ruiz dijo...

Yo estaba en contra del libro electrónico... al empezar a viajar, la diferencia entre llevarte 3 libros+ riesgo de quedarte sin lectura frente al electrónico ha acabado con mi afición al papel...

violetazul dijo...

Pues yo comparto cada una de las palabras de este post!
Ahora los libros de papel son los infantiles, para Emma.. de resto, con mi cacharrito voy la mar de feliz a todos lados :)