miércoles, 12 de junio de 2013

Culpable, sí...


Creo que es la primera vez en mi vida que me presentaré a un examen sin haber estudiado prácticamente nada. El viernes tengo el escrito de inglés (último año en la Escuela Oficial de Idiomas), y puedo decir que voy con lo puesto. A lo que salga. Cómo he llegado a este punto de no retorno a dos días de la fecha es fácil de explicar, pero quizás difícil de entender, y, para mí, complicado de asimilar. Demasiados años siendo buena estudiante, responsable y de las que, aunque les hubiese salido un examen primoroso, nunca estaban seguras de nada. Pero ya tengo cuarenta y seis años, y se me ha pasado el arroz estudiantil. Es un hecho. Ni tengo la misma capacidad de concentración, y lo que es peor, no tengo ilusión, ni un objetivo que me empuje a estudiar. No necesito el título para nada, y saber más o menos inglés no me quita el sueño. Me he manejado bien hasta ahora con el que sabía, cuando de verdad me hacía falta para trabajos, cosa que ahora no pasa. Entonces ¿por qué me apunté a la escuela? Pues porque me apetecía la actividad, el hecho de ir a clase, y sí, aprender. No lo he hecho, las clases han sido un coñazo insoportable que me han costado sudores y férreo autocontrol no abandonar (estuve en un tris en navidad...). Sin embargo ahora, cuando podría quitármelo de en medio con un empujón y ya, exploto y prácticamente abandono. Aunque no tenga mucho sentido, y quizás por eso estoy aqui ahora, escribiendo esto e intentando justificarme, es lo que ha pasado, y ya nada puedo hacer. Me temo que soy así, de extremos. Lo doy todo, o me enfurruño y no doy nada. Pero eso no quita para que me sienta culpable y fatal, porque mi ser natural es estudioso y peleón, o al menos lo fue hasta que dejó de tener sentido tenerlo. Una evoluciona a lo largo del tiempo y acorde con las circunstancias, cambia y lo hace de manera irreversible, y no sé si esto que me pasa es para peor, pero está ahí, es una realidad, y tengo que asumirla, porque no veo sentido gastar más energías intentando luchar contra ello. Pero la realidad es que ahora no quiero estudiar, porque me cuesta más que me compensa, y como puedo permitirme el lujo de hacerlo sin que me regañen ni pase nada, sea. Y la realidad es más fuerte que el malestar o el sentimiento de culpa.

Y no, no hace falta deshojar la margarita. Salvo un milagro de última hora, o una conjunción perfecta de los astros... suspendo. Seguro.




5 comentarios:

el chico de la consuelo dijo...

lloricas lloricas estudia, presentate y punto...
espero otro post enseñando el sobresaliente.

Teresa A. dijo...

Ya es tarde. El examen es el viernes, no tengo tiempo. Que salga lo que sea.

Anónimo dijo...

¿Cómo ha salido?

Teresa A. dijo...

Mejor de lo esperado, para lo poquísimo que estudié... A ver qué pasa.

Paco dijo...

Yo conozco a ese tipo de personas que dicen, no voy a aprobar, no he estudiado nada, y al final no sacan menos del 7.

Si fueses como yo, que espero el 7 y me sale el suspenso......


Espero que nos digas la nota, "sea cual sea".