miércoles, 18 de septiembre de 2013

Vaya manera de volver...


Septiembre ya va más que mediado, y yo sigo lánguida y rara. Me gustaría retomar el blog con un post optimista y lleno de planes y balance veraniego, pero no me sale. Llevo unas semanas con un estado mental desconcertante. Dispersa, medio tristona sin un motivo claro, incapaz de concentrarme en nada, sintiendo que el tiempo se me escapa entre los dedos y no lo aprovecho como tenía pensado, ni como es debido. Durmiendo poco y despertándome demasiado pronto. Soñando cosas raras y desasosegantes que me dejan mal cuerpo durante medio día. Me gustaría averiguar qué leches me pasa, pero no tengo ni idea de cómo hacerlo y, lo que es peor, me da miedo saber qué me pasa, no sea que no pueda solucionarlo y me angustie más.

Así que intento dejar pasar los días, a ver si llegan otros más normales y vuelvo a coger el ritmo. Sin esta sensación tan rara y tan difícil de identificar que me tiene a mal traer. Tengo motivos para estar contenta, y aunque no estoy triste, tampoco estoy bien del todo. Quizás deba acostumbrarme a este si es no es, pero no creo que pueda. No me gusta no entender lo que me pasa, más que nada porque si no lo comprendo, difícil puedo encontrarle solución. Así que sigo dándole vueltas, luchando contra esta desidia extraña y convencida de que, tarde o temprano, acabaré con ella.

5 comentarios:

José Antonio Peñas dijo...
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violetazul dijo...

Cuando menos te des cuenta, o encontrarás el motivo de tu estado, o habrá pasado.. A veces no podemos hacer otra cosa que dejarnos mover por la inercia, hasta que se calmen las aguas.. y sabes qué? que llega el momento en que se calman!
Un abrazo grande y gordo!

Paco dijo...

Ten cuidado, no vaya a ser que estos días raros se repitan mucho haciendose frecuentes; y ese estado mental, esos sueños desasosegantes y esa sensación tan difícil de identificar, de tanto suceder se vuelvan usuales. Se conviertan en días normales.

Pero daría igual, porque entonces ya no te darías cuenta y para ti habría acabado esa angustia.

Calamidad dijo...

Lo peor de la desidia es agobiarte. ¿Cuánto hace que no haces nada y estás feliz/contenta/cómoda por ello? Lynch dedica una hora a la semana a sencillamente no hacer nada y al parecer le viene bien.

Ten calma y si no tienes calma, levanta el culete del sofá y empieza por algo que te guste, aunque no te apetezca. ¡Una receta de cocina, por ejemplo! (consejos vendo y para mí no tengo)

Un beso muy fuerte, Teresa.

Toy folloso dijo...

Sí, eso, inventa una tapa que te haga famosa.
¿Y el montañsimo?.
¿Y el teatro?.
¿Un guión para una obra de teatro?; (escribes muy bien).

A la modorra hay que sacudirla fuerte.