domingo, 6 de octubre de 2013

Apagón informativo


Recuerdo cuando estudiaba la carrera, en más de una ocasión me pregunté mientras cogía apuntes como una descosida, cuántas veces podía llegar a escribir en esos cinco años la palabra "información". Así, con todas las letras. Porque mis apuntes eran claros y sin abreviaturas, no me hacía falta pasarlos a limpio, porque iban listos para ser estudiados. Y sí, debí escribir miles de veces esa palabra. Y ahora, casi veinticinco años después, ando sumida en un asco y repulsión a la cosa informativo-periodística que me mantiene en una ignorancia elegida de lo que está pasando en el mundo. Esquivo la información como el que huye de las abejas porque si una le pica, se muere. Una ignorancia siempre muy relativa, claro, porque que no lea periódicos o no vea telediarios ni oiga informativos en radio no significa que no me entere de la cosas. Hay otros canales, y las redes sociales, concretamente Twitter, es la vía por la que me llega casi todo de lo que me entero. El titular. Ya si eso, si me pica la curiosidad, pongo algún telediario, o veo "El Intermedio", "Salvados" o algún programa que sí creo que merece la pena ver, como los reportajes de "Encarcelados", pero poco más. Sé que esta fobia va en contra de mi naturaleza, pero quizás no se deba tanto a cómo se cuenta lo que pasa como a la propia situación en que estamos. Tan deprimente, que cuanto más se sabe de ella, más se sufre. Y aunque no puedo aislarme ni huir de lo que me rodea, ni tampoco quiero, intento enterarme de lo justo. Lo necesario para sentirme dentro de este mundo, pero sin demasiados detalles. Ya me llegan sin preguntar, sin indagar, es apartándome del chorro de información y sigue salpicándome mucha, así que no quiero más.

Pensar que hubo un tiempo en el que a mí me llamaba la atención el periodismo, que quería ser uno de ellos, vivir desde dentro lo que ahora miro con repelús, me parece increíble. O no tanto, después de todo estoy donde estoy, fuera del mundillo. Las circunstancias, mis elecciones y mis descartes me fueron apartando de ese camino. Quizás, después de todo, las cosas pasan porque tienen que pasar...

2 comentarios:

Atonau dijo...

Ciertamente que es mejor sentarse a trabajar, al lado de la ventana, mientras llueven chuzos fuera, pero sin preocuparse de la lluvia, seguir laburando, que pase lo que pase fuera, uno de be seguir ganandose el pan nuestro de cada día.... y más o menos lluvia no cambiará eso. Por lo demás el alma debe estar en armonía con el entorno directo para que el trabajo cunda... y la atención excesiva en el vendaval ciertamente que saca a cualquiera de.... equilibrio.

Calamidad dijo...

No es un apagón informativo (porque sigues informada): es higiene mental. También lo hago y, como sabes, también soy del gremio, o lo fui, mejor dicho.

:-)