domingo, 1 de diciembre de 2013

Down

La tristeza a veces se presenta inesperadamente, sin motivo aparente, y te pega un empujón que te sobresalta más que la tristeza misma. No saber por qué estás de bajón, y sin embargo, estarlo. Y como no reconoces las causas con claridad, sentirte incapaz de superarlo, de solucionar los motivos de tu ánimo sombrío y desganado. Llevo bastantes días ya así, y no logro salir del bache, por más que lo intento. 

Si pudiera acostarme y dormir hasta que me despertara sin esta sensación de que todo va mal, me metía ahora mismo en la cama. Pero así no se arregla: ya lo he probado.

9 comentarios:

neoGurb dijo...

Teoría uno: Somos más química de lo que estamos dispuestos a reconocer. Igual que a veces tenemos granos o gases o estreñimiento, nuestro cerebro a veces no es capaz de generar las sustancias necesarias para funcionar adecuadamente. Lo compruebo a mi alrededor, con personas cercanas y queridas. Es reduccionista, lo sé. Pero es lo que hay.

Teoría dos: Es duro estar siempre con el ánimo en posición de firmes. Hay miles de pequeñas cosas (o grandes) cuyo dolor, cuya pequeña tristeza vamos aparcando hasta mejor momento. Porque cuando ocurren no nos podemos permitir mostrar debilidad, o porque no queremos reconocer la pena o el desasosiego que nos han producido, o porque simplemente no tenemos tiempo para ello. Cuando tenemos un hueco, cuando bajamos la guardia o cuando simplemente una gota desborda el vaso, es el momento, son esos días.

En cualquier caso, tranquila. Cada cosa tiene su momento, y éste es el que es.

Jean Bedel dijo...

Como te entiendo jefa, como te entiendo ...

el chico de la consuelo dijo...

El veinte por ciento de los problemas genera el ochenta por ciento de las preocupaciones.

Saca las cosas a la terraza escribiendo, escribe, escribe, escribe mucho, aunque no publique o aunque nadie lo lea.

Estás dos recetas de autoayudimo barato no son la panacea, lo sé, pero a mi me ayudan.

Aunque estoy un poco destuiteao sigo por aqui!!!

Abrazuchos a puñaos

Gonzalo Viveiró Ruiz dijo...

Paciencia. Calma. Rutinas.
Y no ponerse metas.
Pero igual nada de eso te sirve.
Por lo menos que sepas que aquí nos tienes.

Anónimo dijo...

Amiga, yo te iba a poner una receta espiritual, pero cuando te la estaba escribiendo, mi intuición (prefiero llamar así a algo más "GRANDE"), me dijo:
Solo es cuestión de vitaminas
Así q se me ocurre q te tomes una caja de
Farmaton Complex

Besos

Toy folloso dijo...

Ésto para alegrarte el día, y esto otro, para bajones importantes....

Laura dijo...

Hace ya bastante tiempo que te leo, y por fin me decido a escribirte.
No tengo la receta mágica para acabar con tu tristeza; ojalá la tuviera. Lo único que humildemente puedo recomendarte es que la dejes salir de dondequiera que la tuvieras escondida, consciente o inconscientemente.
Líberate, Teresa.Ya vendrán tiempos mejores. No es muy útil intentar forzar el buen ánimo, ni cabrearse con una misma por entristecerse, eso lo he comprobado.
Sólo acepta que estás en ese momento. Y pasará. Y volverás a escribir. Y volveremos a leerte...
Un abrazo.

Cath dijo...

Querida amiga, te comprendo perfectamente; yo también tengo días en los que pienso que ojalá pudiera dormirme y despertar en un tiempo sin sentir esta angustia tan fuerte que tengo muchos días al despertar... Pero cuando esto me ocurre, intento buscar un motivo por el que levantarme y afrontar los días...No es fácil... Pero cuando los días son mejores, no consigo comprender porque tengo esta tristeza. Pienso, como se ha dicho más arriba, que mucha parte de este desanimo y tristeza es por culpa de la química.
Por suerte, en esta vida todo es pasajero, también las tristezas, déjalas que fluyan y no te ancles en ellas. Pasarán estoy segura de ello. Enhorabuena por tu blog. Me encanta como escribes. Enhorabuena por ello. Un abrazo muy fuerte

CARMEN SALAS PEDRAZA dijo...

No dejes de escribir. Te leemos aunque a veces no te lo digamos. Esas pequeñas cosas que a veces pasan desapercibidas, las haces importantes al describirlas.
Alaire