jueves, 2 de enero de 2014

2014


La verdad es que escribir esta cifra aún se me hace raro, antinatural, pero supongo que me acostumbraré. Como se acostumbra una a todo en esta vida. Sin darte cuenta, un día ves que lo que no era, es. Y es como si lo hubiese sido toda la vida. Yo me hago rápidamente a las cosas. A la gente. A las circunstancias. Es una capacidad de adaptación que no he trabajado, porque me sale sola. Supongo que tiene que ver con preferir estar bien que mal. En el fondo soy de lo más práctico.

Estuve y volví de Francia con el corazón un poco encogido. Cerrando los ojos para ver si pasaba más rápido y, en cierto modo, consiguiéndolo. Aquel ya no es mi sitio, y esos cuatro días han sido una prueba que no necesitaba para darme cuenta de ello. He ido, e iré, pero así, con esas ganas de volver que apenas me dejan hueco para la cortesía y que sólo puedo sobrellevar por el hecho de que les tengo cariño, y sé que ellos también a mí. Es curioso que cuanto más tiempo pasa, más duro es. ¿No debería ser al contrario? 

Mis planes para este año son simples y no demasiados, también en eso soy práctica y realista. No agobiarme por idioteces. Querer y, si es posible, lograr que me quieran. Ser buena gente con quien lo merece. Saber ser borde y eliminar de mi lado a quien sólo me intoxique. Aprender de una vez a decir "No". 

Intentar ser feliz.