martes, 22 de abril de 2014

Jean Bedel


Ha pasado mucho tiempo desde que abrí esta ventana. Como bien dice el subtítulo del blog, nada menos que once años. Me han ocurrido muchísimas cosas desde entonces. Muchas de ellas las he contado aquí, la mayoría, en realidad. Cambios radicales, algunos. Sutiles, otros. Paulatinos, la mayoría. Repentinos, unos cuantos. No soy la misma que se asomó tímidamente al mundo a través de un post el 30 de marzo de 2003. Y sin embargo, hay cosas que se mantienen. Y personas que aparecieron y se quedaron pegadas al cristal de la ventana, como esos mosquitos que se estrellan contra el parabrisas cuando vas por la autopista. Y ahí siguen. Pero lo mejor de todo es que no sólo han permanecido en este lado, sino que han dado el salto al otro, al del 3D, y el círculo se ha cerrado. 

A Jean Bedel lo conocí cuando yo empezaba en esto de bloguear y él ya era una estrella fulgurante. Con su buen puñado de seguidores, una ristra de comentarios en cada post que sacaba y una popularidad que era un hecho. Le conocían y conocía a todo el mundo. No tenía mal gusto en la elección de sus lecturas, así que muchas de mis bitácoras de cabecera a lo largo de estos años (cuando nosotros empezamos en esto, a los blogs se les llamaba "bitácoras", y era una palabra bonita; una pena que no arraigase...) fueron por su culpa. Comentaba en todas partes, y a él le comentaba gente a cuyos blogs terminé llegando gracias a las miguitas que iban dejando en su blog. Nos caímos bien. Nos leíamos mutuamente y nos comentábamos. No a diario, pero nunca nos salimos uno de la órbita del otro. Jamás tuvimos un encontronazo. 

Nos pusimos cara y cuerpo en una fiesta de los premios 20 Minutos. Pasó más tiempo. Seguíamos leyéndonos y comentándonos de vez en cuando. Kaisser, su perrón, llegó a su vida, y yo morí de envidia viendo las fotos que ponía de esa bolita de pelo blanco. Juré que si un día lograba tener perro, sería también un westie, así que podemos decir que Lea está conmigo por su culpa. Más tarde, yo di el salto a Twitter. Allí estaba él. Y también ahí empezamos a interactuar. Siempre de buen rollo. Con nuestra habitual coincidencia de opiniones y visiones de las cosas. Un día, decidimos que la fiesta del 20 Minutos quedaba ya demasiado lejos, y volvimos a quedar. Se dejó arrastrar por mí a Yelp, y eso fue el detonante de que todo se precipitara de la mejor de las maneras. Empezamos a vernos mucho más a menudo, en los eventos yelperos. Y a hablar más. Con lo fácil que se me convence a mí de probar cosas nuevas, no le costó llevarme al huerto del podcasting, y de ahí salió "Dímelo bajito", la versión acústica de "Desde mi ventana". Al poco, me propuso que probáramos a hacer uno juntos. Funcionó. Funciona. "Invita la casa" es un hecho escuchable cada dos domingos. Y gusta. No sé por qué no me extraña ni pizca.

Es el jeférrimo, el Sr. Bedel. Primero, sólo un nick interesante. Después, un colega simpático. Ahora, un amigo.

Y de los buenos.

2 comentarios:

José Antonio Peñas dijo...
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Jean Bedel dijo...

Como he puesto en Twitter hace un ratito, hay trayectorias vitales largas de amistad, buen karma y disfrute continuo que son raras, casi únicas. Y desde que nos leíamos y comentábamos yo en tu ventana y tu a mi en mi Pretérito Imperfecto y luego en La Belleza del Desencanto, hasta anteayer mismo, que publicamos el episodio 5 de nuestro podcast Invita la Casa, entre estos dos momentos, han transcurrido 11 años (se dice pronto) sin una duda, sin un desencuentro, forjando esa grandisima amistad que ahora tenemos y que es cada vez más raro que suceda. No puedo estar más contento jeferrima, de que las cosas vayan como van, y de disfrutar de tu compañía, de tus dinámicas y tu mundo, ya no 2.0, sino plenamente 3D como díces :-). Como hablabamos antes por teléfono. Dentro de 10 años habrá otro post, y seguro que va por los mismos derroteros. Seguro :-) Gracias. #stqm :-*****

PD1: Me encanta la foto que has elegido :-)

PD2: Gracias a tí tb conocí a José Antonio, y me alegro un montón por ello. Fuerte abrazo tb!