martes, 13 de septiembre de 2016

Trece años

Cuando empecé el blog tenía 36 años. Ahora tengo 49. Y aunque me haya ido y vuelto en varios momentos a lo largo de todo ese tiempo, mirando los archivos compruebo que no hay ni un solo año en esos trece en los que no haya algo escrito. Y sin embargo, cerré la ventana pensando que ya no tenía sentido, pero fue una huída inútil: la necesidad de seguir escribiendo estaba ahí. Pensé que había cerrado un ciclo, pero fue una falsa impresión. Seguía haciendo posts, muchos menos, pero de idéntica manera. No cambié ni contenido, ni estilo. La Teresa que iba recorriendo esos trece años iba viviendo, cambiando, envejeciendo, pero nunca soltó del todo el extremo del hilo que la mantenía unida a la ventana. Probé otros formatos (ahora me gusta hacer fotos), descubrí que mi buena capacidad de síntesis me hacía muy cómodo y atractivo Twitter, pero siempre y sobre todo me he sentido bloguera. Así que durante unos días catárquicos, en los que las circunstancias se confabularon para hacerme pensar un poco más de la cuenta, de pronto lo vi claro. 

En realidad no he vuelto, porque nunca me fui del todo. 

2 comentarios:

Sagra Rodríguez dijo...

¡Hola Teresa! Te siento llena de entusiasmo y energía. Eso me hace sentir bien. La página se ve muy fresca, sin distracciones innecesarias. Me alegro que vuelvas a escribir, así podré ir descubriéndote un poco más día a día. ¡Un abrazo!

Teresa A. MissHonky dijo...

¡Bienvenida, Sagra! Pues sí, estoy ilusionada con volver a escribir más aquí, es un espacio al que le tengo mucho cariño. Más de lo que pensaba.